Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El fiscal cree que no hay indicios para acusar a González Macchi en la trama de los coches robados

No hay suficientes indicios para inculpar al presidente de Paraguay, Luis Ángel González Macchi, en el caso del vehículo robado, señaló a EL PAÍS el fiscal del caso, Alejandro Nissen. La investigación está muy avanzada y existen elementos suficientes para una acusación, aseguró el fiscal, pero no surgen de momento indicios suficientes como para acusar a González Macchi. Algunos cuestionan la labor del fiscal, señalando que la mera posesión de algo robado es un delito y que deliberadamente Nissen está intentado llevar la investigación en otras direcciones.

Entre quienes critican al fiscal está el presidente del Partido Liberal Radical Auténtico, Miguel Abdón Saguier, quien ve en el hecho la comisión de un delito y motivos suficientes para iniciar un juicio político contra el presidente. Hace una semana, el Partido Liberal Radical Auténtico resolvió pedir al vicepresidente de la república, de esa agrupación política, no brindar su apoyo al actual Gobierno.

La función del vicepresidente Julio César Yoyito Franco, electo en octubre de 2000, consiste en servir de nexo entre el Ejecutivo y el Congreso. Hasta hace poco, Franco había logrado mantenerse ajeno a este enfrentamiento entre su partido y el Gobierno, pero las posiciones se han polarizado últimamente, de cara a las próximas elecciones municipales de agosto.

Indignación popular

Por lo pronto, la indignación de la población se ha hecho sentir de distintas formas, aunque en general ha prevalecido una actitud jocosa. Los chistes sobre el presidente en un auto robado abundan. Sin embargo la falta de seriedad que inspiran las autoridades se hace cada día más evidente.

Hace unos días, un agente fiscal fue secuestrado por varias horas en un mercado central cuando intentaba confiscar CDs falsificados. Las vendedoras le pedían a gritos investigar el auto mau (robado) del presidente.

Bastante ofuscado, el fiscal Alejandro Nissen negó las acusaciones e indicó a El PAÍS que existen sectores interesados en desprestigiarlo para que no continúe investigando. También denunció que fue amenazado con el secuestro de sus hijos y el despido de su hermano, alto cargo en un banco de Plaza. El fiscal Nissen también tiene en sus manos la investigación de otro caso delicado, la intentona de golpe de Estado de mayo de 1999, que no dejó muertos ni heridos pero sí un gran boquete en la fachada del edificio del Senado.

Curiosamente, señaló, nunca recibió amenazas por la otra investigación. Se manifestó confiado en llegar al fondo del asunto, a pesar de la escasez de recursos de la fiscalía, y prometió dar informaciones en algunos días sobre un gran entramado de estafa al fisco y falsificaciones. "Como consecuencia de esta investigación, que apuntó hacia el auto presidencial, tenemos amplia información de que esto es una fábrica de instrumentos públicos de contenido falso", aseguró.

Historia de un vehículo oficial

El BMW 528 blindado del año 1998 es uno de los vehículos oficiales de la presidencia paraguaya. Según la investigación realizada por el fiscal, el vehículo había sido originalmente dado en préstamo por un amigo de la familia del presidente. Se trata del pre-candidato a intendente de la Ciudad de Asunción por el Partido Colorado Reinaldo Domínguez Dibb, quien cedió el auto el día en que Luis Ángel González Macchi, entonces presidente del Senado, debía asumir la presidencia. Por lo delicado del momento político, no resultaba conveniente que el presidente utilizara los tres Cadillac blindados de la presidencia, que forman parte del patrimonio del Estado, explicó el fiscal.

El BMW fue utilizado por el mandatario paraguayo hasta que Domínguez Dibb pidió que el vehículo fuera comprado. El Estado pagó entonces 266.000 millones de guaraníes (81.535 dólares), incluidos impuestos, por el BMW de color celeste grisáceo de seis cilindros y 193 HP. Un vehículo similar, usado pero sin blindaje, hubiese costado aproximadamente unos 40.000 dólares. Sin embargo, el blindaje habría costado entre 30.000 y 40.000 dólares.

Un vendedor de la firma Perfecta S. A., representante oficial de la BMW en Paraguay, que hace unos días facilitó el peritaje del auto presidencial para aclarar su origen, informó a EL PAÍS que la firma no cuenta con vehículos blindados de esa categoría; se necesita una mayor cilindrada debido a que un blindaje reduce considerablemente el rendimiento de cualquier vehículo. Lo más cercano a lo que tiene el presidente es un modelo de 8 cilindros y 283 HP que cuesta en estos momentos unos 160,000 dólares y que debe ser encargado expresamente.

Fue un artículo publicado en el Diario Noticias, matutino de Asunción, el que se denunciaba la presunta legalidad del vehículo presidencial, el que suscitó la curiosidad del fiscal Alejandro Nissen a iniciar la investigación "de oficio" en junio del año pasado.

Más adelante, cuando la Contraloría de la República quiso hacer ingresar el vehículo BMW en el patrimonio del Estado, surgieron las primeras trabas a la investigación y algunos documentos clave no fueron proporcionados a los empleados de la Contraloría. "Yo creo que eso habrá sido porque los vendedores estaban fabricando el documento para que fuera todo legal", deduce el fiscal Nissen.

La primera pista concreta sobre los orígenes del vehículo la dio la chapa del BMW, del municipio de Capiatá. El fiscal pidió un informe al intendente, quien confirma que un funcionario de la presidencia había realizado las gestiones pero no había presentado documentos. Sin embargo, el intendente proveyó los números de chasis y motor que sirvieron para confirmar con la casa representante que el BMW no había sido importado por ellos ni tampoco había sido reparado o mantenido en sus talleres. "Entretanto, la investigación llegó a oídos de la presidencia, que inmediatamente me pasó la escritura de compra basada ante la Escribanía Mayor de Gobierno", recuerda Nissen.

La escritura no menciona, sin embargo, el despacho de importación. Tras apercibir a la Aduana el 5 de febrero de este año, el fiscal puede confirmar que el certificado de nacionalización 280.110 se basa en un despacho de importación que corresponde a un vehículo Toyota Runner (cuyo peritaje reveló también números adulterados de motor y chasis) y dos otros automóviles. La investigación del fiscal se orienta ahora hacia la persona que trajo el BMW robado desde São Paulo (Brasil) en diciembre de 1998 y los otros dos vehículos registrados con el mismo despacho de importación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001

Más información