La reforma educativa elimina de segundo de bachillerato la asignatura de filosofía. Si quedaba alguna asignatura diferente y humana era la filosofía. Ahora, con la reforma, ésta parece quedar en segundo plano, y ni siquiera eso, por lo que desaparece. Algunos han pensado que la filosofía es innecesaria o quizás quieren desechar la asignatura que puede despertar en los jóvenes el espíritu y la rebeldía que el sistema educativo, en beneficio del Gobierno, quiere a toda costa destruir. 'Así se repite, de colegio en colegio, el espectáculo de la lucha entre sistema y espíritu. Una y otra vez vemos al Estado y al sistema educativo empeñados con saña en arrancar de raíz los pocos espíritus profundos y valiosos que aparecen cada año...' (Hermann Hesse, Bajo las ruedas).
Este maravilloso escritor no se equivocaba. El Estado necesita individuos sin identidad, pero no personas. Quiere rebaños y la filosofía mata todo lo gregario existente. Al final, el ser humano es excluido, arrojado fuera y amaestrado para adentrarse en las fauces del Estado. Se acabaron las clases en las que discutíamos sobre la libertad, el amor o la moral. Sin duda, el Gobierno, una vez más, se equivoca, siendo nosotros los que pagamos por ello. En definitiva, al sistema no le interesa que pensemos. Así que a partir de ahora, antes de entrar en clase, dejemos todo lo que nos mueve a ser personas en el pasillo. Igual con el paso del tiempo olvidamos recogerlo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001