El actual presidente del Ateneo de Madrid, Carlos París, ha optado por el victimismo, tal como se refleja en la información que da la prensa. Se queja de que la Comunidad de Madrid no aporta las subvenciones prometidas para subsanar el grave deterioro del edificio, pero, de hecho, el Ateneo ha recibido de la Comunidad en los años de su mandato 105 millones anuales, el doble que en ejercicios anteriores.
Los que seguimos la vida diaria del Ateneo sabemos que una parte de esa cantidad debería haberse empleado en acometer obras de cubiertas y bajantes que son urgentes, pero la actual junta directiva ha preferido emplear ese dinero en gastos para actividades que son más afines a su ideología política. Esa razón es la misma por la que organismos como el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Educación y Cultura le han retirado su apoyo o reducido éste al mínimo.
Es hora ya de que el señor París asuma su cuota de responsabilidad en el actual deterioro del Ateneo, bien elocuente en la espectacular disminución de socios que se ha producido durante su mandato.
La realidad es que el Ateneo está reclamando urgentemente una revisión de su actual política cultural y administrativa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001