Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Educación asume como una prioridad la formación en la paz y la tolerancia

La escuela debe asumir la educación en los valores de la paz y de la tolerancia como una de sus prioridades y trabajar en ellos con sus propias herramientas y recursos. Esta es una de las principales conclusiones del Congreso de Educación para la Convivencia, que finalizó ayer en Vitoria y que durante dos días ha intentado profundizar en las causas de la violencia escolar. Más de 600 personas, entre profesores y ponentes han debatido y analizado las experiencias desarrolladas en algunos centros del País Vasco y de varias comunidades del resto de España. La tensión y el desorden en las aulas ha ido creciendo, hasta el punto de que la violencia escolar se ha convertido en uno de los fenómenos más analizados dentro de la educación española.

Fruto del intercambio de experiencias, los docentes también han llegado a la conclusión de que uno de los retos de la escuela es la búsqueda y creación de mejores relaciones entre personas y grupos. 'La convivencia positiva no surge espontanéamente, se construye social y colectivamente', destaca el comité organizador del evento en su informe final.

Otro de los resultados del congreso es que no se puede responsabilizar en exclusiva al sistema educativo del deterioro de la convivencia, ni la sociedad puede delegar la construcción de esa convivencia únicamente en la escuela. 'Es una tarea de todos', según los profesores.

Aprender a consensuar

Reconocen, además, que el papel de los docentes es clave a la hora de plantear intervenciones educativas dirigidas a promover la paz y el respeto entre los alumnos. En este senntido, recomiendan a la administración potenciar los cursos para formarles en estas nuevas tareas.

La convivencia pacífica en los centros escolares se relaciona directamente con las expectativas de los alumnos. Por eso, muchos de los problemas de orden y de disciplina que se manifiestan en las aulas tienen su origen en unas bajas expectativas.

La directora de Innovación Educativa del Gobierno vasco, Nekane Agirre, presentó ayer las líneas básicas del programa para mejorar la convivencia diseñado por el departamento de Educación y que se aplica en varios centros desde hace algunos años. Según Agirre, al desterrar de la escuela la violencia, el abuso del poder y la fuerza e incorporar las relaciones basadas en el respeto a las personas, donde todas son igualmente valiosas y donde las decisiones colectivas se toman de manera consensuada, se está educando en los valores básicos necesarios para la convivencia.

Eso exige, según Agirre, no sólo replantearse las prácticas educativas sino también educar directamente desde los derechos humanos y la solidaridad con los más débiles. Por ello, 'hay que recuperar la escuela como espacio donde se construye lo cívico y donde se aprende a consensuar', indicó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001