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Reportaje:

Un parentesco peligroso

La endogamia y el aislamiento provocan el deterioro genético de las águilas imperiales

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CRÓNICA EN VERDE. Múltiples factores han provocado que el águila imperial ibérica esté considerada como una de las cuatro aves de presa más amenazadas del planeta. La pérdida de sus hábitats tradicionales, el choque con tendidos eléctricos y la proliferación de cebos envenenados son las principales amenazas a las que se enfrenta esta rapaz, cuya población mundial apenas supera las 120 parejas, todas ellas en territorio peninsular español. A estos factores viene a sumarse el grave deterioro genético que sufre la especie, sospecha que ha convertido en certeza un reciente estudio de la Estación Biológica de Doñana.CRÓNICA EN VERDE. Múltiples factores han provocado que el águila imperial ibérica esté considerada como una de las cuatro aves de presa más amenazadas del planeta. La pérdida de sus hábitats tradicionales, el choque con tendidos eléctricos y la proliferación de cebos envenenados son las principales amenazas a las que se enfrenta esta rapaz, cuya población mundial apenas supera las 120 parejas, todas ellas en territorio peninsular español. A estos factores viene a sumarse el grave deterioro genético que sufre la especie, sospecha que ha convertido en certeza un reciente estudio de la Estación Biológica de Doñana.

Por primera vez, un equipo de investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD) ha logrado secuenciar un fragmento de ADN del águila imperial ibérica, comparando sus características con las de una especie próxima, el águila imperial europea, mucho menos amenazada que la primera. El trabajo ha puesto de manifiesto algo que ya sospechaban los científicos: el material genético de nuestra rapaz más amenazada está sufriendo un notable deterioro.

Al distribuirse en poblaciones muy pequeñas, y aisladas entre sí, son frecuentes los emparejamientos entre familiares, de manera que la endogamia provoca una notable pérdida de variabilidad genética. Los ejemplares tienden a parecerse cada vez más entre sí, algo que los hace muy vulnerables a cualquier alteración ambiental o enfermedad imprevista.

En una especie que apenas mantiene algo más de 120 parejas en todo el mundo, este proceso es particularmente peligroso. Por un lado, aumenta la posibilidad de que se fijen y transmitan genes nocivos, responsables de determinadas dolencias o taras. Al mismo tiempo, se van perdiendo alternativas genéticas, elementos que podrían suponer la solución a un problema futuro, a una situación que aún no se ha planteado. Por ejemplo, si los individuos son prácticamente clónicos y aparece una enfermedad vírica, su respuesta va a ser similar, es decir, si un individuo enferma todos los demás también enfermarán, porque genéticamente quizá hayan perdido un elemento que los hacía resistentes a ese microorganismo.

Problemas

En opinión de Miguel Ferrer, investigador de la EBD y coordinador de este trabajo, 'la baja variabilidad genética encontrada en el águila imperial ibérica supone la aparición de un problema más en sus expectativas de supervivencia y, para nosotros, significa la necesidad de incorporar, en las estrategias de conservación de la especie, consideraciones de tipo genético'.

Hasta ahora solo dos hembras de poblaciones silvestres, una en Doñana y otra en Cáceres, han mostrado secuencias distintas en el ADN analizado por los biólogos, de manera que, lo razonable, explica Ferrer, 'sería proponer un plan de manejo que incluya la posibilidad de intercambiar los hijos de estas dos águilas, que tienen características genéticas distintas, con la descendencia de otras hembras, y así conseguir que la poca variabilidad que aún queda no desaparezca definitivamente'.

Aún así, las perspectivas para la especie no son muy halagüeñas. La propia Estación Biológica de Doñana trabaja en un estudio de viabilidad poblacional que permitirá establecer las posibilidades de supervivencia que tienen, en las circunstancias actuales, las diferentes poblaciones de águila imperial ibérica.

Ya hay, sin embargo, datos que anuncian un panorama sombrío. 'En Doñana', revela Ferrer, 'la probabilidad de extinción para esta rapaz, teniendo en cuenta las elevadas tasas de mortalidad adulta que se han registrado en los últimos años, es superior al 95% en un periodo de apenas 15 años'. En el resto del país, al distribuirse las imperiales en pequeñas poblaciones aisladas, el sistema es también muy inestable, por lo que si uno de estos núcleos desaparece es muy difícil que se recolonice con cierta rapidez.

No se trata de mantener un número de ejemplares determinado, sino de conservar poblaciones viables a largo plazo, capaces de mantener, al menos, más de un 95% de probabilidades de supervivencia en un plazo de 100 años. En Andalucía se calcula que viven entre 20 y 30 parejas de águila imperial, distribuidas en varios núcleos de nidificación: Doñana, Sierra Norte de Sevilla, Hornachuelos (Córdoba), Sierra Morena (Jaén) y Villaviciosa de Córdoba.

Pero, con independencia de las actuaciones que se lleven a cabo en estos núcleos silvestres, la reproducción en cautividad sigue siendo una opción imprescindible, sobre todo si la situación de la especie sigue empeorando. Hasta ahora todos los intentos por lograr que ejemplares cautivos se reproduzcan han fracasado. En la actualidad se mantienen 33 imperiales en cautividad, repartidas entre los centros de reproducción de Quintos de Mora (Toledo, 12 ejemplares), Sevilleja de la Jara (Toledo, 19 ejemplares) y Cazorla (Jaén, 2 ejemplares).

Comentarios y sugerencias a propósito de Crónica en verde pueden remitirse al e-mail: sandoval@arrakis.esComentarios y sugerencias a propósito de Crónica en verde pueden remitirse al e-mail: sandoval@arrakis.es

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de mayo de 2001

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