Medio centenar de inmigrantes (unos 40 marroquíes, cinco argelinos y tres ecuatorianos) se encerró ayer en el salón de actos de la Biblioteca Pública del Estado, en Huelva. La demanda, al igual que en otros encierros, es un permiso de trabajo y de residencia. El portavoz del colectivo, Abdou, de nacionalidad marroquí, aseguró que la Subdelegación del Gobierno y los freseros de Palos, Moguer y Lepe le han negado la documentación necesaria para poder seguir trabajando.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de mayo de 2001