La voz fría e impersonal de los ordenadores de Telefónica se ha convertido en el nuevo caballo de Troya de los pícaros para conversar gratis con cargo a terceros. El sistema es realmente fácil, tanto como marcar números en cualquier teléfono. Sólo es necesario empezar por el 1009. Al otro lado del auricular una voz metálica de mujer te informa de que el servicio está atendido por operadoras de carne y hueso entre las 8 y las 22 horas, pero las voces humanas nunca llegan y continúa la voz impersonal que te ofrece distintos tipos de pago para mantener una comunicación. En este caso, el número agraciado es el 6. Ha llegado el momento en que el conferenciante debe ejercitar su habilidad y estar preparado para dar el número del pagano a la computadora. Los pícaros prefieren habitualmente los de grandes compañías. Una vez marcado o repetido con voz clara el número de la incauta persona física o jurídica es el momento de dar la cara y decir quién solicita que se cargue una llamada al número pagano y con qué otro abonado quiere mantener una conversación, da igual que sea un fijo o un móvil.
¿Quién no conoce algún Pepe, Juan o María? Ahora sólo falta esperar. El ordenador llama al número de teléfono que pagará la cuenta y repite: 'Tiene usted una llamada con cargo a ese teléfono de 'María', ¿Acepta?'. Si quien descuelga el teléfono no está especialmente atento o desconoce la voz de las Marías de su empresa es muy probable que diga 'Acepto'. En este momento se corta la comunicación y al pagano sólo le queda esperar la factura. Telefónica informó ayer de que arreglaría la cuestión y el ordenador solicitaría en pocas horas, no sólo el nombre de pila, sino el apellido del que pide el cobro a terceros. Por la noche todo seguía igual. La compañía cobrando, los terceros pagando y los dos pícaros contándose su vida.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2001