Si se quiere desactivar la deriva antinacionalista de las asociaciones de víctimas, lo mejor que puede hacer Ibarretxe es recibirlas en Ajuria Enea y hacerse una foto en la puerta con sus líderes, para simbolizar su voluntad de protegerlos. Declaraciones como las de Anasagasti sirven para todo lo contrario.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2001