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Reportaje:

Códices románicos para el siglo XXI

Un artista asturiano muestra en Granada su iniciativa de recuperar los pergaminos y los cánticos de 'beatos'

La tradición de los códices cristianos de comienzos del milenio pasado parecía extinguida... hasta ahora. Los famosos beatos (libros de cánticos que comentaban los textos sagrados, como el Apocalipsis) daban la impresión de haber sido condenados al olvido o al baúl de las reliquias de los monasterios hasta que un artista, Juan Méjica, profesor de Derecho, decidió hace un par de años recuperar su estilo y adaptarlos al siglo XXI. Utilizando pergaminos fabricados al modo tradicional y recuperando la forma estilística de los cánticos religiosos, Méjica ha creado un nuevo códice, el Beato de Oviedo, que alterna el arte románico con el contemporáneo. La Universidad de Granada expone ahora su experimento, que incluso va a ser exhibido en Roma.

El Beato de Oviedo, llamado también Beato de Las Pelayas o Laudatio para una comunidad de voces iluminadas, surgió de una casualidad: las monjas del Real Monasterio de San Pelayo, en Oviedo, conocidas como Las Pelayas, una orden benedictina con más de 1.000 años de antigüedad, encargaron a Méjica -un apasionado de objetos artísticos antiguos, desde joyas hasta muebles- la encuadernación de un libro y luego la realización de unas medallas. Méjica descubrió que la orden poseía un riquísimo fondo de beatos, el último de ellos del año 1530. Propuso recuperar esa tradición. Hacer un nuevo beato.

'Las monjas se encargaron de preparar pergaminos de la misma forma en que se hacían antiguamente', comenta el artista. 'Es un trabajo muy complicado y laborioso, ya que los pergaminos se hacen con piel de carnero que debe ser tratada con talco'. Él, por su lado, decidió escribir los cánticos e ilustrarlos con tintas y esmaltes. El resultado son 111 pergaminos manuscritos (el número alude a la concepción cristiana de la Santísima Trinidad), que reproducen cánticos al modo románico (escritos también por Méjica) y cuyos dibujos enlazan directamente con el arte contemporáneo. Como si Joan Miró y el Beato de Liébana se diesen la mano.

'Ha sido un trabajo de dos años', confiesa el artista. 'Además, se complementa con la exposición de platos decorados, de un fascistol [un atril ricamente ornamentado] y joyas'. La Biblioteca de la Universidad de Granada, en el Hospital Real, es la encargada de acoger esta curiosa muestra hasta el próximo 13 de julio, en que el Beato de Oviedo irá a Madrid, después a Toledo, a Ciudad Real y, a final de año, a Roma, antes de que sea custodiado por Las Pelayas.

Para los textos, Juan Méjica se inspiró directamente en antiguos cánticos religiosos aunque, a diferencia de los 32 beatos que se conocen, no es un comentario sobre el Apocalipsis, sino sobre las voces iluminadas, esto es, sobre el misticismo. 'Oh, las voces iluminadas', reza uno de los textos, 'claustros donde Dios / se recoge / y se alumbra. / Escuchad, / son los anillos que ruedan / de las gargantas / a desposar el corazón'

La obra de Méjica será también la base para que se grabe un disco en los que se pondrá música a sus textos. La orden benedictina del monaterio, conocida por su grabaciones de canto gregoriano, se encargará de realizar el proyecto.

Méjica, que tiene en su haber más de 5.000 obras artísticas realizadas, planea recrear otros documentos, como el Juramento Hipocrático, o La oración de Maimónides. Empédocles, Galileo y Miguel Servet están entre sus proyectos, con una misma idea siempre: En el futuro hay trozos de pasado escritos en pergamino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001