La Sindicatura de Cuentas presentó ayer ante el Parlament el informe fiscalizador de varias empresas y organismos dependientes de la Generalitat, entre ellos el del Instituto Catalán del Mediterráneo correspondiente al periodo 1995-1997, en el que detecta 'gastos excesivos' y diversas irregularidades en la gestión. Entre estas anomalías se menciona que la presidencia de este organismo, ostentada entonces por el escritor y asesor del Gobierno catalán Baltasar Porcel, presentó facturas que totalizan 5,5 millones de pesetas en comidas durante un solo año, más otros 2,5 millones en taxis. Porcel, tras dejar esta presidencia, fue nombrado asesor en la organización del Premio Internacional Cataluña y percibe anualmente 12,3 millones.
Todos los grupos, a excepción de CiU, lanzaron duras críticas por las irregularidades descubiertas en la gestión del Instituto, hasta el punto de que el diputado Joan Fabregat, del Partido Popular, el socio parlamentario de los nacionalistas, advirtió de que su grupo exigirá responsabilidades si no se 'rectifican y corrigen estas irregularidades'. Joan Boada, de Iniciativa, afirmó que este organismo funcionaba como 'un departamento de agitación y propaganda de la Generalitat'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001