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El historiador mexicano León-Portilla gana el Premio Menéndez Pelayo

Es uno de los principales investigadores de la América precolombina

León-Portilla es profesor de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México desde hace 45 años. Ha escrito más de cincuenta obras, la más conocida de las cuales esLa visión de los vencidos (traducida a 15 idiomas), además de Los antiguos mexicanos y Literaturas indígenas de México. García Delgado le definió durante el anuncio del premio como 'un historiador superdotado' y como 'el más grande de los estudiosos vivos del indigenismo'. La entrega del premio se desarrollará en Santander, en la segunda quincena de julio.

Para León-Portilla, que expresó ayer a través del teléfono su satisfacción por ganar un premio (dotado con ocho millones de pesetas) para el que había sido candidato en años anteriores, el mayor vínculo entre Hispanoamérica y España lo representa 'esa pléyade de grandes humanistas que acudieron en el siglo XVI a pacificar la Nueva España, no todos bien conocidos'. Cita como ejemplo a Sebastián Ramírez de Fuenleal, fray Andrés de Olmos, Vasco de Quiroga y fray Bernardino de Sahagún. De ellos dice que 'dejaron una huella profundísima, más importante que la de los conquistadores'.

Asegura León-Portilla, ligado a España por estar casado con una extremeña y ser bisnieto de un santanderino, que su visión de la Conquista no es en absoluto dulce. Explica que fue 'un encuentro entre dos mundos, con un lado negativo, que fue el choque violento, y una parte positiva, el acercamiento entre dos de los focos culturales más importantes en la historia de la humanidad'. Su balance de la conquista es el siguiente: 'La historia no se puede cambiar. Los avances en la navegación hicieron que a la larga fuera inevitable un encuentro entre Europa y América. Yo prefiero que ese encuentro ocurriese con España y no con Inglaterra, porque ya vimos lo que pasó con los indios'.

León-Portilla, que este mismo año recibió el Premio Bartolomé de las Casas, que concede la Casa de América de Madrid, siguió desde México con interés la polémica que provocó el discurso del rey Juan Carlos durante la entrega del último Premio Cervantes, en el que el Monarca aseguró que el español nunca había sido 'una lengua de imposición'. 'Fue una afirmación riesgosa', asegura León-Portilla, y explica que 'los Austrias no pretendieron acabar con las lenguas indígenas, pero los Borbones sí. A partir de Felipe V se decía a los curas que los feligreses debían expresarse en español, porque al rezar en lenguas indígenas ofendían a Dios'.

'Apenas ahora vuelve a reconocerse que cada lengua indígena es un valor que permite registrar la realidad de una manera distinta', concluye el historiador, el cuarto mexicano, tras Octavio Paz, Carlos Fuentes y José Luis Martínez, que recibe el Premio Ménendez Pelayo.

El jurado de este año, presidido por García Delgado y compuesto por personalidades del mundo de la cultura como Raúl Morodo, Domingo Ynduráin, Juan López Dóriga, Jesús de Polanco, Eulalio Ferrer, José Jaime Riera y el ganador del premio el año pasado, José María Jover, eligió a León-Portilla entre 35 candidatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001