De Los pasos perdidos de Alejo Carpentier a una especie de café de Rick en Casablanca. Éste es el fotograma que sintetiza la historia de un bar de cine con epígrafe de novela, enclavado en el corazón de Valencia: el Records de l'Avenir. Aunque... en realidad, el argumento que hizo posible el nacimiento de esta película se remonta a los felices 80, cuando un marlon brando llamado Pepe Llorca se montó un café-bar con vocación de tertulia improvisada en la calle de Roteros, donde nunca parará un tranvía llamado deseo. De aquellos años de continuo ir y venir de noctámbulos con una inquietud común -la curiosidad- nace hoy la segunda parte de un rodaje dirigido por Jorge de Juan y Enrique Santamarina Kiko. Uno, con una larga trayectoria como actor de cine y teatro; el otro, cargado de experiencia en la hostelería, darán luz verde esta noche a un plató cargado de imaginación para crear un lugar donde lecturas, exposiciones, instalaciones y coloquios de cine, sean el escenario que propicie el encuentro entre personajes de dentro y de fuera de la cultura valenciana. De la trastienda, convertida en una pequeña sala de cine a lo Tornatore, cuelga ahora una pantalla con el cortometraje como protagonista de excepción.No se extrañe, pues, si al entrar alguien le silba: 'De todos los garitos, de todas las ciudades, de todo el mundo, ella tuvo que entrar en el mío'.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001