El servicio de información a clientes que presta Telefónica a través del 1003 arrojará unas pérdidas de 37.000 millones de pesetas durante este año, según fuentes de la compañía. Este servicio está considerado como parte del servicio universal -garantizado para todos los ciudadanos a un precio asequible-, que debería sufragarse con aportaciones del conjunto de las operadoras en España. Aunque el servicio está liberalizado, Telefónica se resiste a perder su condición de monopolio de hecho, pero trata de que sus competidoras asuman parte del coste.
Según sus datos, el coste real de cada llamada al 1003 para pedir información de la base de datos de Telefónica cuesta 213 pesetas, ya que se incluye el coste de la llamada, de los recursos humanos necesarios, de actualización permanente de datos y de uso de red. Sin embargo, el cliente paga 45 pesetas por cada consulta, por lo que Telefónica pierde 168 pesetas.
Telefónica calcula que este año tendrá 220 millones de llamadas al 1003, que gestiona a través de su filial Atento, con presencia en países como Japón o Marruecos.
La compañía recuerda que desde 1994 el precio de las llamadas al 1003 no ha variado y afirma que lo único que quieren las compañías interesadas en ofrecer estos servicios -Telegate y Sonera se han quejado del dominio de Telefónica ante la CMT- es acceder a su base de datos (que cuenta con 24 millones de entradas).
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001