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El Gobierno argentino pide a la SEPI que colabore más en la crisis de Aerolíneas

La compañía está 'casi paralizada', dice Ferreras

El Gobierno de Fernando de la Rúa ha instado a los dueños de Aerolíneas Argentinas a que adopten una actitud que permita solucionar la crisis, mientras que los trabajadores comenzaron a cobrar ayer los sueldos del mes de mayo. El portavoz presidencial, Ricardo Ostuni, declaró que De la Rúa ha instado a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales de España (SEPI), dueña del 85% de las acciones de Aerolíneas, a que "abandone la actitud pasiva que ha mantenido".

Ostuni aseguró que el Gobierno "está haciendo todos los esfuerzos posibles para conservar las fuentes de trabajo y para que no se pierda la línea de bandera", e insistió en que "la SEPI tiene que asumir la solución de este problema. De la Rúa instruyó a la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, a estar de forma permanente sobre el tema, especialmente instando a la SEPI a que deje la actitud pasiva que ha tenido, tome protagonismo en el tema y busque alternativas a la oferta que ha hecho", añadió.

Asimismo, Ostuni recordó que no es posible negociar "si no hay voluntad de escuchar a las otras partes y hacer algún tipo de modificaciones". Ostuni repudió el boicot sindical contra las empresas españolas y acusó al líder sindical Hugo Moyano de convertir al país "en una suerte de hecatombe", tras criticar la huelga por 24 horas convocada para el viernes próximo.

Por otro lado, Aerolíneas Argentinas comenzó ayer a pagar a sus 6.700 empleados los salarios correspondientes a mayo (entre 800 y 1.500 dólares) para evitar la ruptura definitiva del diálogo con dos de los cinco sindicatos que se resisten a firmar los convenios laborales impuestos por la SEPI. La SEPI, que controla el 95% del capital de la aerolínea en crisis, condiciona la inyección de 68.000 millones de pesetas que permitan mantener en funcionamiento a la compañía a que se firmen estos convenios, que incluyen rebajas salariales y reducción de plantilla.

El presidente de la SEPI, Pedro Ferreras, coincidió ayer en Barcelona en que la solución a la crisis "se decidirá en cuestión de días", pero advirtió de que la compañía está al borde de "la parálisis, pues podría cesar su actividad al no haber fondos para pagar el combustible, el cátering o el mantenimiento". Según Ferreras, las negociaciones están bloqueadas y evitó hablar de una posible situación de quiebra aunque dijo que "habrá que ver a qué figura jurídica se acoge la compañía". Aerolíneas arrastra pérdidas operativas de 60.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001