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OPINIÓN DEL LECTOR

Agresión continuada

Siempre he sentido una gran indignación e impotencia ante un odioso atentado que se repite con mucha frecuencia. Me refiero al pisoteo y pataleo que sufre la fuente de la Cibeles por parte de los jugadores del Real Madrid cuando se suben a ella y saltan eufóricos para celebrar los éxitos de su equipo.

Muchos ciudadanos han denunciado con frecuencia, en este y otros periódicos, esta odiosa costumbre, pero los responsables de la ciudad han ignorado siempre las protestas. Es más, en unas recientes declaraciones a la cadena SER, un representante del Ayuntamiento decía muy contento que, gracias a sus gestiones, se va consiguiendo acceder a la estatua de forma cada vez más civilizada, es decir, ahora se salta a ella desde una tarima colocada al efecto para facilitar la escalada. Después, supongo, no habrá problema con los millones que puedan costar las reparaciones.

Por si esto fuera poco, a la vista de este ejemplo, los seguidores del Atlético de Madrid amenazan con hacer lo mismo en Neptuno si gana su equipo. ¿No sería posible evitar estos desmanes contra los bienes culturales? ¿Tanto poder tienen los hinchas de los equipos que pueden actuar impunemente? Sobre todo, porque es obvio que los clubes de fútbol disponen de múltiples lugares privados para celebrar sus éxitos.

Creo que es el momento de denunciar una vez más esta agresión, porque la preciosa estatua- fuente, símbolo entrañable de Madrid, es un bien cultural público y, por tanto, patrimonio de todos. A veces se ha recordado el cuidado con el que fue protegida durante la guerra civil para evitar su deterioro por las bombas. Parece mentira que, a estas alturas, tengamos que recordar al Ayuntamiento de Madrid que su obligación es preservar y cuidar el patrimonio público, y no favorecer su ruina.

Tal como van las cosas, y dada la particular sensibilidad para el arte y la cultura de los actuales responsables de nuestra ciudad, no me extrañaría que para celebrar cualquier otro festejo se utilizara, por ejemplo, alguna de las salas del Museo del Prado para hacer allí concursos de tiro al blanco con los cuadros como diana; eso sí, con bombas de agua o de cualquier otro líquido no corrosivo, para ser más civilizados. Sería muy original. Después se pagarían las reparaciones y todos tan contentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001