Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El extraño aspecto de la Puerta de Alcalá

Oposición, vecinos y turistas critican la estética del monumento, semicubierto por libros que se enviarán a Centroamérica

La idea de la Unesco (organismo de la ONU para la educación y la cultura) de cubrir la Puerta de Alcalá con 50.000 libros que irán destinados a Centroamérica y Colombia no está gustando a todos. Lo que oposición, vecinos y turistas cuestionan no es el hecho de que los libros vayan a ser donados a escuelas del Tercer Mundo, sino el montaje que para tal fin se ha realizado en el monumento madrileño. Un cuarto de la puerta ya está cubierto con los libros que, guardados uno a uno en bolsas de plástico para protegerlos de la lluvia y el sol, cuelgan de abajo a arriba sobre unos andamios que se han colocado delante del monumento.

La Puerta de Alcalá se cubrirá completamente con 50.000 ejemplares en los próximos días y quedará expuesta hasta el próximo 20 de junio. Ese día, el director general de la Unesco, Koichiro Maatsura, vendrá a Madrid a clausurar el acto y comenzará la distribución de los libros a escuelas de Centroamérica y Colombia.

Luz Darriba, la artista uruguaya que tuvo la idea original, tampoco está contenta con el montaje

De lejos, ya que acercarse a la puerta resulta complicado debido a que está en un islote en medio de la plaza de la Independencia, casi nadie adivina que el extraño aspecto que presenta el monumento se debe a que está semicubierto por libros. 'Mira, deben de estar haciendo alguna reparación', comenta un turista argentino a su compañera. Ayer al mediodía, cuando el termómetro de la plaza de la Independencia marcaba 34 grados, numerosos turistas se preguntaban extrañados qué le pasa al monumento.

-Yo apostaría a que es ropa tendida al sol.

-No, no, es un collage de fotos..., o un mosaico romano.

-Que no, hombre, que he oído en la radio que están de obras.

Unos turistas alemanes comentaban perplejos: 'Nos hemos quedado asombrados de cómo se parece este monumento a la Puerta de Berlín. Aunque, claro, nosotros nunca hubiésemos dejado que le hicieran esto'.

Algunos vecinos tampoco estaban contentos: 'No entendemos muy bien la estética que tiene ahora la puerta; menos mal que es temporal', opinaban dos mujeres que tomaban el sol en uno de los bancos de la plaza de la Independencia.

Incluso Luz Darriba, la artista uruguaya que tuvo la idea de forrar la Puerta de Alcalá con libros, está en desacuerdo con el montaje final que ha hecho el Ayuntamiento. 'Están colocando los ejemplares separados y se ve demasiado el plástico que los cubre. Pedí que los libros estuviesen más juntos, pero me dijeron que era demasiado peso y podía ser peligroso. No me encanta cómo está quedando, pero entiendo que tenga prioridad la seguridad de la Puerta de Alcalá sobre la estética'.

Sigfrido Herráez, concejal de Vivienda y Movilidad Urbana, fue tajante. 'La única condición que hemos puesto es que se respetase el monumento y que no sufriera ningún daño. A partir de ahí, podían hacer lo que quisieran', afirmó.

Rafael Merino, responsable de Cultura del PSOE en el Ayuntamiento, aseguró que varios ciudadanos le habían llamado quejándose por el aspecto de la puerta . 'La idea de donar los libros a Centroamérica nos parece estupenda, pero nos hubiese gustado que se hiciese de otra manera, el efecto estético que está causando no es bueno', afirmó Merino. Inés Sabanés, portavoz de Izquierda Unida en el Consistorio, apostó por dar más explicaciones sobre por qué la Puerta de Alcalá presenta este aspecto. 'Lo importante de todo esto es que los libros los van a mandar a gente que los necesita. Por eso hay que hacer un mayor esfuerzo en explicar a los ciudadanos qué hace un monumento tan emblemático cubierto de andamios', señaló.

Mientras, la Policía Municipal vela día y noche para que nadie caiga en la tentación de llevarse ningún libro de la Puerta de Alcalá. 'Por la noche siempre se acerca algún desaprensivo que quiere robarlos, pero no dan mucho problema porque no ponen mucho esfuerzo', afirmó ayer uno de los municipales. 'Si fuesen cajas de bombones, ya veríamos...', bromeó.

'Necesitamos más cuentos'

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001

Más información