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Naciones Unidas lanza un plan de cuatro años para evaluar la salud de los ecosistemas de la Tierra

Unos 1.500 científicos de todo el mundo participarán en la elaboración de un proyecto de evaluación de los ecosistemas de la Tierra puesto en marcha por Naciones Unidas con un coste de 21 millones de dólares (4.095 millones de pesetas). El plan, denominado Evaluación del Milenio de los Ecosistemas (MA en sus siglas inglesas), fue presentado ayer en Turín (Italia) y en Nueva York con ocasión de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.

El objetivo del proyecto, coordinado por el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) es investigar cómo la actividad humana en el planeta está amenazando a los sistemas naturales.

'MA es un proyecto de cuatro años y una de nuestras primeras tareas será encontrar un enfoque común entre los científicos y otras organizaciones acerca de cómo evaluar la salud de los ecosistemas', explicó Dan Claasen, del PNUMA. 'Uno de los retos más difíciles será evaluar areas inaccesibles de costas y profundidades océanicas, incluyendo arrecifes de corales, manglares y plataformas continentales. Esperamos que los datos de los satélites jueguen un papel importante para hacer los mapas de la localización y extensión de esos lugares'.

En la evaluación participan, además de los científicos, organismos gubernamentales y grupos defensores del medio ambiente. El estudio deberá no sólo mejorar el conocimiento de los impactos que los seres humanos están teniendo sobre el planeta, sino también sugerir remedios y vías para recuperar y salvar ecosistemas. 'Si vamos a rescatar los sistemas que sostienen la vida en la Tierra, necesitamos hechos demostrados. Ya sabemos mucho, tenemos conocimiento suficiente para convertir en actuaciones las palabras bonitas, pero siguen pendientes importantes incógnitas y por ello damos la bienvenida a esta iniciativa científica', afirmó Klaus Toepfer, director ejecutivo del PNUMA.

Los codirectores de MA son Robert Watson, director científico del Banco Mundial, y A.H Zakri, director del Instituto de Estudios Avanzados de la universidad de Naciones Unidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de junio de 2001