El Festival Internacional de Músicas del Mundo de Bilbao, más conocido como Bilbao Tropikal, ha sobrevivido a los rumores que anunciaban su desaparición por obra y gracia de la voluntad renovadora del concejal bilbaíno de Cultura, José Luis Sabas. Tanto es así que con motivo de su sexta edición, que se celebrará del 12 al 15 de julio próximos, su duración se ha ampliado de tres a cuatro jornadas y su presupuesto ha crecido de 17 a casi 25 millones de pesetas. Además, sale de su recinto habitual en el parque de Doña Casilda y se repartirá por tres escenarios de la ciudad.
Con dicho dinero se ha contratado a tres formaciones americanas, dos artistas africanos y a Basque Dub Foundation, aventura musical de Iñaki Yarritu, bilbaíno afincado en Londres. Los encargados de abrir la muestra serán el 'dee jay étnico' Lord Sassafras y el cantante y guitarrista brasileño Wagner Pá, quienes mostrarán sus habilidades el día 12, a las 21.30, en la sala Kafe Antzokia.
En la siguiente jornada toda la infraestructura se trasladará a la plaza del Corazón de María, de la calle San Francisco, para cobijar y amplificar a Fernanda Abreu y su séquito. La cantante brasileña presentará su quinto disco en solitario, Entidade urbana, en un marco poco usual cuya elección pretende 'que los públicos de otros barrios también se acerquen a la periferia'.
Los dos últimos conciertos del festival se celebrarán en la plaza del Gas. El sábado desgranarán sus respectivos repertorios Nino Galissa, de Guinea Bissau, y el cantante ugandés Geoffrey Oryema. El punto final lo pondrán también allí las canciones de Basque Dub Foundation y Burning Spear, formación jamaicana encabezada desde hace 30 años por Winston Rodney, cuyo último disco ganó en 2000 el grammy al Mejor Álbum de Reggae.
Los responsables del certamen justifican el abandono de la pérgola de Doña Casilda por el deterioro de un entorno que 'está fatal'. 'Tenemos que ser capaces de respetar un espacio con una calificación de patrimonio histórico, artístico y arquitectónico importante', aseguran sumando motivos a las quejas vecinales.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de junio de 2001