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GENTE

LA PREVISORA NICOLE KIDMAN ALMACENA ADN

Pareja de cine, divorcio barriobajero: Tom Cruise y Nicole Kidman se han enredado en una batalla legal y personal para repartir hijos y dinero. Según fuentes algo amarillas, pero generalmente veraces, los dos actores ya han alcanzado un acuerdo económico que es sumamente simple: Kidman se queda con la mitad de la fortuna de ambos -calculada en unos 465 millones de dólares (algo más de 90.000 millones de pesetas)- y con sus dos mansiones más suntuosas, una en Los Ángeles y otra en la selecta bahía de Sydney, en la Australia natal de la actriz. En realidad -dicen los informadores más atrevidos-, el acuerdo se consiguió sin llegar a las manos, sólo gracias a que Nicole había guardado un arma secreta: una muestra del ADN del bebé que perdió recientemente, a los pocos meses de embarazo. Las pruebas genéticas demostrarían la paternidad de Cruise, quien hasta ahora aseguraba que la relación había terminado hace mucho y que el bebé no podía ser suyo. Argumento que, además, le valía para ahorrarse una pensión: presentó la demanda de divorcio horas antes de que se cumplieran 10 años de matrimonio, momento en el que las leyes de California garantizan una renta a la esposa hasta que se case de nuevo. A falta de que se decida qué hacer con los dos hijos adoptados de los protagonistas de Eyes wide shut -Isabella, de ocho años, y Connor, de seis-, la actriz ha querido rematar la faena al mostrar interés en protagonizar la película Survivor, basada en un libro de Chuck Palahniuk que ridiculiza el comportamiento de una secta similar a la Iglesia de la Cienciología, de la que Cruise es ferviente seguidor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001