María Ribot, La Ribot, como viene llamándose desde hace años, ha puesto a la danza contemporánea española en un buen número de escenarios después de conseguir el Premio Nacional, que le fue entregado hace unos días en Granada. Madrileña de 39 años, La Ribot ha introducido innovaciones como 'vender' a mecenas unos cuantos minutos de danza (los compradores son nombrados propietarios distinguidos y sus nombres aparecen junto a las piezas de baile) o la creación de un taller de arte contemporáneo. Música, luces, movimiento y poesía hecha forma fueron los ingredientes que días atrás La Ribot mostró en la casa-museo Huerta de San Vicente, en Granada, la última residencia de Federico García Lorca. Para la bailarina y coreógrafia, 'la técnica es necesaria aunque sea para luego prescindir de ella'.
MÁS INFORMACIÓN
Pregunta. Ha recibido el Premio Nacional de Danza del año 2000. ¿Quiere decir eso que las instituciones comienzan a apreciar lo 'moderno' frente a lo clásico?
Respuesta. Bueno, creo que el público había reconocido ya antes a lo 'moderno'. Yo ya me sentía apoyada en lo que hago por el público desde hace mucho tiempo. Pero sí... puede ser. Para lo que ha valido el premio ha sido para que muchos programadores que antes no querían ver algunas cosas, quieran verlas ahora. El público es abierto y moderno, y los programadores artísticos, no tanto. Tal vez esto ha servido para llegar a más sitio. Si lo que quiere preguntarme es si con el premio me siento más reconocida, debo contestar que no lo sé, tal vez sí... pero tampoco hay que darle mucha importancia...
P. A comienzos de este siglo, la desaparición de las leyes en la música dio paso a cosas muy buenas y cosas muy malas. ¿Ha pasado lo mismo con la danza?
R. Yo pienso que a lo largo de la historia siempre ha sido lo mismo, no sólo en este siglo. Más que bueno o malo, lo que hay son muchos niveles diferentes de apreciación. Es evidente que hay trabajos mejores y peores, pero todo depende de cómo se aprecien, de las tendencias que existan.
P. ¿Qué hay que hacer para convertirse en un propietario distinguido de alguna de sus coreografías?
R. Pues comprar una de ellas. Comprar una obra igual que se compra un cuadro o una pieza de arte. Igual que si fuese un objeto.
P. Parece una idea muy innovadora...
R. Bueno, en su día ya lo hicieron Manzoni, Duchamp o Klein... Es una forma de trabajar con lo efímero y con lo permanente del arte. En realidad, lo que pretendo es cuestionar los valores del arte.
P. En la danza contemporánea ¿sigue siendo necesaria la técnica?
R. Sí. Supongo. La técnica es necesaria incluso para prescindir de ella.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001