Queremos manifestar nuestra indignación ante el uso que el programa Gran Hermano ha hecho de la perra Tierra, la mascota del concurso. Sin ánimo de entrar en un análisis sobre los contenidos de este programa, no queremos quedarnos indiferentes ante la falta de respeto a Tierra que han demostrado los responsables de este programa. Han perdido una magnífica oportunidad para mostrar el respeto, atención y cuidados que se merecen los perros. La salida de Tierra por la puerta de atrás de la casa de Gran Hermano corrobora estos hechos, así como nuestros peores presentimientos. Lo cierto es que una semana después de haber finalizado el programa, los amantes de los perros y aquellos que sencillamente consideran que se merecen un trato digno, aún estamos esperando a que los responsables del programa nos den alguna explicación sobre el futuro que aguarda a la perrita que entró de cachorra en un programa de la tele y sale de él sin educación ni anuncio de familia que la acoja. Tanta atención que los medios de comunicación han prestado a este programa, tanto 'análisis sociológico' y nadie se ocupa ahora de hacer la pregunta más objetiva de todas: ¿qué pasa con Tierra?-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001