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Ripollet recuerda a los escolares que murieron en el accidente de Soria

Más de 500 personas asistieron ayer a los funerales oficiados en la iglesia de Sant Esteve de Ripollet en recuerdo de los 10 niños, la monitora y el chófer del autocar de esta población que fallecieron hace un año en el accidente de tráfico de Golmayo (Soria), que costó la vida a 28 personas. Los funerales fueron oficiados por el rector de la parroquia, Josep Maria Mora, y por expreso deseo de la familia sólo asistieron los familiares y amigos de las víctimas y el alcalde de Ripollet, Juan Parralejo, invitado como muestra de agradecimiento por el apoyo que el consistorio ha dado a los familiares.

El hermano Eugenio de la congregación de Sant Gabriel, a la que pertenece el centro escolar donde estudiaban los 10 alumnos fallecidos, señaló que 'en la memoria colectiva permanece el recuerdo imborrable de nuestros niños'. El alcalde de Ripollet añadió que desde el Ayuntamiento seguirán 'prestando apoyo psicológico a los familiares' tal como han venido haciendo durante este tiempo.

Ayer varios grupos de alumnos del colegio depositaron por la mañana coronas de flores en las tumbas de sus compañeros, que reposan en el cementerio municipal de Ripollet y en el de Collserola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001