Marc Delluc es un espeleólogo aficionado que el pasado 30 de septiembre se aventuró a entrar en una gruta de Buisson de Cadouin (al Este de Burdeos), la llamada gruta de Cussac. El acceso era muy estrecho y nadie, desde hacía muchos años, se había atrevido a desafiar esa oscuridad. Delluc no recorrió muchos metros. La luz de su casco le descubrió un techo de piedra repleto de dibujos y un suelo fangoso en el que los fósiles saltaban a la vista. Cuando salió, se apresuró a llamar a la Dirección Departamental del Patrimonio y no le dijo a nadie más lo que había visto.
Ahora se sabe que los trazos grabados en el techo y los muros de la gruta de Cussac datan de entre 28.000 y 22.000 años antes de Jesucristo, que las figuras representadas son bisontes, búfalos, caballos, mamuts, pájaros, siluetas femeninas y pubis también femeninos. El recinto aún no ha sido enteramente explorado debido a que la tasa de gas carbónico que hay en su aire impide a los investigadores quedarse en el interior más de tres horas por día. Existe además peligro de desprendimientos y hay que asegurar la galería, que tiene algo más de un kilómetro de longitud, una anchura que oscila entre los 10 y 15 metros y una altura que también supera los 10 metros. En total se han descubierto unas 200 figuras. 'La iconografía es original por la presencia de animales raramente representados en ese tipo de contexto', explica Norbert Aujoulat, responsable ministerial del Centro Nacional de la Prehistoria. 'Los búfalos tendidos por el suelo, con la boca abierta, o los pájaros, son muy infrecuentes en esa época'.
El tópico quiere que cada descubrimiento de este tipo comporte frases como La Capilla Sixtina de la prehistoria. En Cussac los elogios y la admiración parecen justificadas pero, de momento, serán muy pocos quienes puedan comprobarlo: la entrada a la gruta Cussac quedará restringida a unos pocos estudiosos, tanto por razones de seguridad como para evitar que los visitantes demasiado numerosos causen en poco tiempo desperfectos a lo que ha conseguido sobrevivir durante siglos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001