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La UE quiere mediadores sociales para los conflictos en multinacionales

Bélgica, presidenta de turno de la UE, ha propuesto a sus socios europeos la creación de mediadores sociales que faciliten el diálogo en empresas establecidas en varios países de la Unión. La idea, planteada ayer en los preparativos del consejo informal de Empleo y Asuntos Sociales, que se celebra hoy en Lieja, tiene que ser debatida por los ministros del ramo, pero ya ha sido bien recibida por la Comisión Europea.

Los responsables europeos de Empleo aún guardan reciente en la memoria el conflicto de los almacenes británicos de Marks & Spencer, que se disponen a cerrar sus centros continentales tras una decisión de la que no fueron informados ni los Gobiernos ni los trabajadores afectados.

La ministra belga de empleo, Laurette Onkelinx, que está promoviendo en su propio país las 35 horas y la libertad de trabajar sólo cuatro días a la semana, se refirió ayer concretamente al conflicto de Marks & Spencer como un ejemplo claro en el que los futuros mediadores sociales podrían haber facilitado el diálogo social. Onkelinx los ha bautizado como 'cascos azules sociales' y los define como 'un cuerpo de mediadores independientes llamados a intervenir en litigios laborales'.

Buena recepción

La comisaria europea de Empleo y Asuntos Sociales, Anna Diamantopoulou, recibió positivamente la propuesta belga, aunque aseguró no haber trabajado demasiado este asunto. No obstante, los ministros de Empleo de la UE aprobaron ya el 11 de junio pasado una directiva llamada de información y consulta de los trabajadores que obliga a las empresas de envergadura europea a informar a los empleados previamente de decisiones importantes que les afecten, como recortes de plantilla o cierres, lo que va en la misma dirección que la creación de mediadores sociales.

Para el ministro español de Empleo, Juan Carlos Aparicio, la propuesta belga es interesante, aunque necesita todavía una larga negociación. Aparicio recordó, no obstante, que España ya tiene una larga tradición en el diálogo social.

Esta propuesta de los 'cascos azules sociales' es quizá la más novedosa que va a afrontar Bélgica en el terreno del empleo durante su presidencia, de aquí al 31 de diciembre, aunque también prepara la confección de indicadores comunes que evalúen la calidad del empleo en Europa. Esos parámetros medirán desde las enfermedades y los accidentes laborales hasta la flexibilidad de los horarios, el nivel de estrés de los trabajadores o las divergencias injustificadas de sueldos.

Además de evaluar y elevar la calidad de empleo, los ministros abordarán hoy también el informe del Ejecutivo europeo sobre la sostenibilidad de los sistemas de pensiones ante el reto del envejecimiento de la población.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001