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El Festival de Avignon 2001 abre sus puertas recuperando a Molière

El Nobel Gao Xingjian expondrá un centenar de obras en papel

No es la primera vez que el festival de Avignon propicia un reto de este tipo. 'Mi punto de partida era buscar un espectáculo para un solo actor, confrontar 2.200 conciencias a una conciencia solitaria', explica Didier Bezace, director de L'école des femmes, montaje con el que ha arrancado Avignon 2001. Para Bezace era fundamental 'contar con un actor popular. Hace años tuve un proyecto con Jean Carmet que no pudo materializarse. Ahora contacté a Pierre Arditi para proponerle ser el Arnolphe. Estaba rodando una película en Turquía pero tardó menos de dos horas en darme su respuesta afirmativa'.

La fórmula del actor-vedette parece obligada para atraer a los espectadores hacia la platea inmensa de la Cour d'honneur. El año pasado fue Isabelle Huppert quien sirvió de reclamo. 'No baso mi programación en el estrellato', asegura Bernard Faivre d'Arcier, director del festival, 'pero sí utilizo el deseo manifiesto de grandes nombres de la escena que quieren salir al encuentro de un público numeroso'.

Reprocharle a Avignon el servirse de actores muy conocidos equivale a olvidar que fue en la ciudad de los papas donde comediantes de la talla de Michel Aumont, Gerard Philippe o María Casares obtuvieron algunos de sus grandes éxitos.

El problema, sobre el papel, recae más bien en la personalidad de Bezace, que no tiene el prestigio de un Antoine Vitez o un Patrice Chereau como para que su aproximación a un clásico genere la expectativa de la sorpresa, la curiosidad del viaje hacia lo desconocido. 'Para mí L'école des femmes es la escuela de Arnolphe. Y es también la pieza de un gran actor cómico que no soporta que no le admiren como actor trágico. A través del personaje de Arnolphe, Molière parodia la tragedia. Su protagonista roza lo trágico y nosotros reímos. Es triste', dice Bezace. Para Faivre d'Arcier, 'Bezace es un muy buen analista de los textos, alguien capaz de aportar una mirada nueva'.

Premio Nobel El último premio Nobel de literatura, Gao Xingjian, se dio a conocer en Occidente como dramaturgo en 1993 gracias al festival de Avignon, que le encargó una pieza, Au bord de la vie. Ahora el autor vuelve para mostrar otra faceta de su talento de creador, la de pintor. Para él es la más antigua. Expondrá, en la capilla del palacio papal, un centenar de obras hechas sobre papel de arroz, con tinta china. 'Cuando viajé a Europa me percaté de que mis colores eran pobres, sin matices. En cambio, cuando descubrí las tintas chinas de Picasso o Michaux vi que ellos no habían comprendido el potencial de la tinta, que la trataban como un mero equivalente del color negro'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001