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EE UU entrega a la policía japonesa a un militar acusado de violación

En un gesto de apaciguamiento en dirección a los japoneses, Estados Unidos entregó ayer a la policía de Okinawa a un sargento de su Fuerza Aérea acusado de violación. Esta entrega, la segunda en el medio siglo largo de presencia militar norteamericana en Japón, se produjo tan sólo después de que el Ministerio de Exteriores japonés garantizara al embajador Howard Baker que el sargento Timothy Woodland disfrutará de las mismas garantías legales que tendría en su propio país.

'Tenemos que convencernos de que nuestro soldado recibirá un trato humano y justo', había declarado con anterioridad el propio Baker. Bajo el acuerdo que protege a su personal militar en Japón, Estados Unidos no está obligado a entregar a nadie hasta que no se han presentado cargos.

En los últimos días se habían desarrollado en Okinawa manifestaciones callejeras multitudinarias pidiendo a Estados Unidos que pusiera al sargento Woodland a disposición de la justicia japonesa.

El sargento, de 24 años, está acusado de violar a una joven mujer japonesa a comienzos de la pasada semana. Varios militares norteamericanos, según reconoce el Pentágono, fueron testigos del incidente y corroboraron que la mujer fue forzada por Woodland a sostener relaciones sexuales.

Éste no es el primer suceso protagonizado por soldados estadounidenses en Okinawa, la principal base militar de Estados Unidos en Japón. Allí hay estacionados 26.000 estadounidenses, más de la mitad de los presentes en Japón, y las denuncias por robos, agresiones o violaciones han sido numerosas. Protestas callejeras y denuncias formales de las autoridades locales de Okinawa han exigido cada vez con más vigor el fin de la presencia militar norteamericana en esa isla y, en general, en todo Japón. 'No podemos seguir soportando esta violencia; la solución es que los militares de Estados Unidos se vayan de la isla', declaró el sábado Akira Nakane, miembro del Consejo de Okinawa.

El hundimiento, el pasado febrero, de un pesquero japonés por el submarino nuclear norteamericano Greeneville en aguas de Hawai incrementó la irritación japonesa. El naufragio fue provocado cuando el submarino emergió súbitamente. Según se descubrió luego, varios civiles, invitados a una excursión, llevaban en ese momento las riendas del submarino nuclear. Murieron nueve pasajeros del pesquero japonés, pero el comandante del Greeneville fue absuelto en un consejo de guerra norteamericano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001