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El último medio de Gusinski pasa a control del Gobierno ruso

La operación de acoso y derribo del imperio mediático de Vladímir Gusinski ha entrado en su última fase con la decisión de un tribunal de Moscú de entregar al principal acreedor del magnate, la megaempresa Gazprom (participada en un 38% por el Estado), el 25% más una de las acciones del Grupo Most, que servían de garantía de un crédito de unos 50.000 millones de pesetas. La consecuencia más inmediata es que la prestigiosa radio Eco de Moscú -un oasis de independencia periodística en Rusia- pasa al control del monopolio del gas y, 'por delegación', del Estado. Así lo han interpretado cinco miembros del equipo de la dirección y otros 12 periodistas, que han presentado su dimisión.

Gazprom Media, filial de la mayor empresa de Rusia, tenía ya el 25% de la emisora, lo que pone en sus manos la mayoría de las acciones. En los últimos días se estaba negociando la venta de un paquete del 9,5% a la redacción, que ya tenía el 28%, al que, en teoría, podía sumarse otro 14% que Gusinski decidió regalarles. El equipo de Eco de Moscú tenía, por tanto, al alcance de la mano el control de su empresa, pero sólo en teoría.

Los cinco directivos dimisionarios, sin embargo, consideran que Alfred Koj, jefe de Gazprom Media, no juega limpio y que, una de dos: o no está dispuesto en realidad a ceder el 9,5% de las acciones, o cuenta con que los periodistas no puedan tomar el 14% que les cede Gusinski. De hecho, la fiscalía general, cuya independencia del Kremlin es más que dudosa, ha confiscado cautelarmente ese paquete en el marco del caso criminal abierto contra Gusinski.

Vladímir Varfoloméyev, jefe del servicio de información de la emisora, considera, como sus compañeros de éxodo, que el Estado (con gran parte de cuya política está en radical desacuerdo) ha completado su asalto. En cuanto al director, el prestigioso Alexéi Benediktov, prefiere conceder todavía a Koj y a Gazprom el beneficio de la duda, pero promete dimitir también si, finalmente, la emisora pierde su independencia.

La orden judicial llega después de que los otros tres medios emblemáticos de Most (la cadena de televisión NTV, el semanario Itogui y el diario Segodnia) cambiasen de manos hace unos meses. Gusinski (huido de Rusia y sobre el que pesa una orden de busca y captura) purgó tres pecados: el de no pagar sus deudas, el de apostar por el caballo perdedor en las elecciones legislativas y presidenciales, y el de no tomar la medida al nuevo líder del Kremlin, Vladímir Putin, al que se rinden incluso sus viejos rivales políticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001