Los habitantes del poblado de Zacualpa, en el norte de Guatemala, enterraron el pasado jueves los restos de 40 víctimas de la represión militar de los años ochenta, el periodo más cruento de la guerra civil que dividió al país centroamericano entre 1960 y 1996. Los restos, la mayoría sin identificar, fueron hallados en la iglesia local, convertida por el Ejército en centro de tortura de campesinos mayas sospechosos de colaborar con la guerrilla. Unas 200.000 personas murieron o desaparecieron durante el conflicto.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001