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El Gobierno pone personal suyo en el reformatorio El Pinar para tener un mayor control

La Comunidad refuerza su control sobre El Pinar, el único reformatorio madrileño para menores autores de delitos que está regentado por una entidad privada (la asociación Cicerón). Desde hace un mes, este centro, situado en la Ciudad Escolar (Fuencarral), tiene una 'dirección mixta': a los gestores de Cicerón, el Gobierno regional ha sumado un coordinador y dos técnicos propios que hasta ahora trabajaban en reformatorios gestionados directamente por el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF). Existe, además, desde hace meses un coordinador del IMMF para los tres reformatorios cerrados de la región (El Pinar, Madroño y Renasco).

Desde la apertura de este centro, el pasado 13 de enero, en virtud de la entrada en vigor de la nueva Ley Penal del Menor, se han fugado dos internos -en abril- y otro tercero lo intentó (en la actualidad hay 20 internos). El 7 de junio, cuatro menores se amotinaron en un módulo y fueron reducidos por antidisturbios policiales. La primera directora del centro, Florentina Pozuelo, presentó su dimisión el 30 de marzo 'por motivos personales' cuando llevaba sólo dos meses y medio en el cargo.

Francisco Panadero, secretario general técnico de la Consejería de Servicios Sociales, asegura que el desembarco del personal del IMMF en El Pinar no significa que la gestión de Cicerón sea mala. 'En todos los centros de menores, dada la problemática de los chicos, hay fugas y situaciones difíciles. No es que el servicio fuera deficiente, es que queremos reforzar su control y su calidad. En el convenio con Cicerón siempre se ha contemplado una coordinación con el IMMF', añade.

'Traslado consensuado'

Panadero afirma que el traslado de los tres funcionarios ha sido consensuado con los sindicatos. UGT y CC OO lo niegan. Ambas centrales, al igual que el defensor del Menor, Javier Urra, siempre han criticado que se dejase en manos de una entidad privada sin experiencia un servicio tan delicado y difícil. Juan Pablo Rivero, responsable de acción sindical de CC OO, explica: 'El IMMF se ha visto obligado a intervenir porque El Pinar no funcionaba. Para trabajar con estos chavales hace falta experiencia, y Cicerón carece de ella'.

En marzo, el IMMF se vio obligado a cerrar al detectarse presuntos malos tratos a los chicos, otro centro suyo gestionado por privados, la residencia Guadarrama para menores con trastornos de conducta, regentada por la Fundación Diagrama.

La apertura de El Pinar fue polémica por su adjudicación a Cicerón, una entidad que, días antes de firmar el convenio con la Comunidad, no estaba inscrita en el registro. Además, la empresa se anunció en la prensa como 'empresa en expansión', cuando la Ley del Menor sólo permite regentar reformatorios a entidades sin ánimo de lucro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001