He leído atentamente la propuesta que hace el señor Rodríguez Zapatero y su equipo al partido del cual es secretario general. Dentro de no mucho cumpliré 69 años y los desengaños de una vida que se hace larga son muchos y variados. Hay veces que he estado por creerme aquello de que 'el hombre es el canalla de la creación'.
Pero aparece la utopía y vuelve a renacer una pequeña esperanza de que, por fin, haya un grupo de gente inteligente, culta, sensible a los demás que no son ellos, dispuesta a jugarse el tipo (me lo quiero creer) por recrear una sociedad de personas libres, interesadas por sus conciudadanos, valientes a la hora de exigir responsabilidades públicas, honestos, abiertos a lo diverso, distinto, sin miedo a las diferencias, tan educados como para distinguir un equipo de baloncesto de la obra de Cervantes y capaces de ocurrencias utópicas que revitalicen esta sociedad incrédula en sus políticos, arrasada por la publicidad de la fama fácil y del dinero.
Las utopías han ayudado a crecer al hombre. Espero contemplar, por lo menos, los inicios de implantación de alguna de las propuestas de ese documento.-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001