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Australia se niega a ratificar el protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto, el tratado internacional que pretende limitar la emisión de gases contaminantes, hace aguas por todas partes. Australia reiteró ayer su decisión de no ratificarlo, siguiendo la postura ya anunciada por Estados Unidos a principios de año, y pese a las súplicas de la Unión Europea. Ahora la UE teme que Japón también se niegue a ratificar el pacto.

El protocolo, firmado en 1997, se ha fijado como objetivo reducir para 2012 hasta un 5.2% por debajo de los niveles de 1990 la emisión del dióxido de carbono, gas responsable del efecto invernadero. El tratado sólo puede entrar en vigor si lo ratifican los 55 países que producen el 55% de los gases contaminantes.

Tratando de encontrar un compromiso, el ministro holandés de Medio Ambiente, Jack Pronk, propuso el pasado miércoles ante su Parlamento que se retrase en dos años esa reducción.

Australia firmó el tratado cuando se acordó, pero desde la retirada del Gobierno de George Bush a principios de año, ha manifestado serias reticencias en cuanto a la validez de un acuerdo que no incluya a los estadounidenses. Éstos emiten el 25% de los gases responsables del efecto invernadero.

'Queremos llegar a un compromiso internacional, pero eliminar a Estados Unidos es cerrar la puerta a cualquier solución', dijo ayer el ministro de Medio Ambiente australiano, Robert Hill, a la delegación europea que viajó hasta Canberra. La misión, encabezada por la comisaria Margot Wallstrom y por Olivier Deleuze, secretario de Estado de Energía y Desarrollo Sostenible de Bélgica, viajará este fin de semana a Japón.

Allí les esperan con poco entusiasmo. Acosado por las presiones de Bruselas y Washington es más que probable que el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, prefiera ahorrarse las de Estados Unidos. Koizumi ya ha manifestado que su país tardará aún en decidirse y, mientras, podría proponer un plan alternativo para facilitar la aprobación de los estadounidenses. Japón es la última esperanza europea para mantener vivo el acuerdo. De hecho, ayer el canciller alemán Gerhard Schroeder aseguró a Koizumi que ratificar el protocolo no perjudicará las relaciones de Japón con Estados Unidos, y le urgió telefónicamente a 'trabajar en lograr un compromiso constructivo' que evite el fracaso de la Conferencia de Naciones sobre el Cambio Climático, que se celebrará del 19 al 27 de julio en Bonn.

La ONU también está desplegando todos sus recursos en favor de esa cumbre. 'Si las otras economías empiezan a apuntarse al Protocolo, Estados Unidos podría unirse luego', dijo Michael Zummit Cutajar, secretario ejecutivo del organismo de la ONU sobre cambio climático el pasado jueves en Ginebra. 'La política es lo que importa ahora, convencer a los países para que se comprometan', señaló.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2001