Cuando viajaba en cercanías hacia Madrid, en la estación de Alcorcón el vagón en el que me encontraba ha comenzado a chisporrotear, con el consiguiente susto y escenas de pánico de niños y mayores, que en ese momento abarrotábamos el vagón en el que han ocurrido los hechos. Hemos permanecido parados 15 minutos, transcurridos los cuales, y tras el visto bueno del revisor que nos ha anunciado que era debido a la lluvia y, por tanto, no pasaba nada, el tren ha continuado la marcha. Al llegar a San José de Valderas hemos vuelto a detenernos durante 10 minutos, tras los cuales hemos reanudado la marcha. Más tarde, entre San José de Valderas y Cuatro Vientos, vuelta al chisporroteo en el vagón, de nuevo el pánico, gente que corre de un lado hacia otro y gritos, unos han abandonado el tren en mitad del campo y los que nos hemos atrevido hemos continuado hasta Cuatro Vientos, donde nos han comunicado que el tren sufría una avería y que debíamos abandonarlo. ¿No hubiera sido más fácil comunicarnos la avería la primera vez y hacernos desalojar el tren en ese momento, para evitar más sustos y momentos de pánico? ¿Podía haber sucedido una desgracia por culpa del mal mantenimiento de la línea eléctrica o del convoy? ¿Qué responsabilidad tienen los maquinistas en estos hechos? ¿Estos hechos son consecuencia de una huelga encubierta? Es la segunda vez que ocurre.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de julio de 2001