Las cajas de ahorro españolas obtuvieron en el primer semestre del año un beneficio neto atribuido de 299.876 millones de pesetas, lo que supone un leve incremento del 1,7% con respecto al mismo periodo del año anterior. Las cajas se han visto afectadas por los menores ingresos por ventas de acciones y las mayores provisiones impuestas por el Banco de España. Para compensar este efecto, las cajas han reducido a cero las provisiones voluntarias.
La fuerte expansión que están realizando una parte de las cajas ha provocado que crezca un 11,4% el margen ordinario, pero también han elevado los costes un 8,8%. En el primer semestre del año, la ratio de eficiencia -mide lo que gasta la entidad por cada 100 pesetas que ingresa- mejoró dos puntos y se situó en el 61,25%. Las cajas aumentaron su balance en un 15,1%, al pasar de 60 billones de pesetas a casi 70 billones.
Las cajas han frenado el crecimiento del volumen del crédito desde el 21% al 18% en un semestre, por la posible ralentización de la economía, aunque todavía registran cotas muy superiores a la banca. Según fuentes de la CECA, si la economía crece por debajo del 3%, los créditos subirán este ejercicio a tasas del 8%.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de julio de 2001