Que el ser humano se mueve por filias y fobias lo demuestra de forma palpable doña Elvira Lindo periódicamente refiriéndose a los taxistas de Madrid, especialmente en el artículo del día 3 de julio, en la sección de Madrid, donde, con el irónico título de Ángeles al volante, generaliza, con una serie de conceptos impropéricos más propio de una resentida que de una excelente escritora como ella. Ya que tratar de guarros, estafadores y maleducados a un colectivo de más de 20.000 profesionales es no sólo excesivo y exagerado, sino carente de toda objetividad y ecuanimidad, y, por tanto, falso y denigrante para un sector que ha pagado con muchas vidas ejerciendo su profesión al tener que darles la espalda a viajeros indeseables.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de julio de 2001