'Tengo la impresión de que aquí, en Bonn, se parte con expectativas inferiores a las de La Haya, lo que permite albergar cierta esperanza de alcanzar acuerdos, no en la totalidad de las cuestiones para la ratificación del Protocolo de Kioto, pero sí para continuar avanzando', declaró ayer en Bonn Jaume Matas, ministro español de Medio Ambiente, que participa activamente en las negociaciones de la cumbre, ya que España está este semestre en la troika comunitaria, junto a Bélgica (que ostenta la presidencia) y Suecia. El ministro recordó ayer que lo que pase en la cumbre del G-8, que comienza hoy en Génova, tendrá efectos muy importantes sobre la cumbre de Bonn.
Matas preside la delegación española que, con 27 personas, puede considerarse muy numerosa en comparación a la presencia de España en otras cumbres del clima. La delegación está prácticamente monopolizada por el Ministerio de Medio Ambiente, al que pertenecen todos los integrantes excepto cuatro (tres de Ciencia y Tecnología y uno de Exteriores). Apenas ha existido coordinación de Medio Ambiente con otros departamentos en la preparación de la conferencia. Esto podría explicar la notoria ausencia en la delegación de miembros de ministerios clave -Hacienda, Economía, Agricultura y Transportes- en cualquier política que pretenda ser eficaz contra el cambio climático. En las delegaciones de otros países, expertos y responsables de esos sectores están incorporados en las cumbres y en la preparación de las mismas, así como en el diseño de estrategias nacionales e internacionales para el cambio climático. España carece hasta ahora de una estrategia nacional del clima.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de julio de 2001