Las playas de Barcelona han recibido en lo que se lleva de verano 2.661.000 bañistas, según datos facilitados ayer por la alcaldesa accidental de Barcelona, Imma Mayol. La media de ocupación fue del 47% (el 9,6% más que en el mismo periodo del año 2000). Mayol se pronunció sobre la calificación microbiológica del agua y de la arena. 'Todas las playas de la ciudad se mueven en valores óptimos', dijo, contradiciendo el informe hecho público hace una semana por la organización ecologista Greenpeace.
Las playas de Barcelona tienen una capacidad máxima de 700.000 personas por semana y el mayor número de bañistas se registró del 24 de junio al 1 de julio, con 420.163, el 60% de ocupación.
Un técnico municipal explicó: 'Los criterios de los análisis del Ayuntamiento son distintos a los empleados en el informe de Greenpeace'. En su opinión, la organización ecologista 'tiene en cuenta otras variables como el uso del territorio, el impacto urbanístico, la limpieza y la conservación' y su informe no puede compararse con los análisis y estudios técnicos que realiza el consistorio.
El estudio de Greenpeace, hecho público el pasado 2 de agosto, calificaba de 'pésimo' el estado de las playas de Barcelona. No obstante, el Ayuntamiento reconoce que los análisis de las playas de la Barceloneta, Nova Icària y Bogatell han reflejado los efectos de las tormentas de la segunda quincena de julio.
El número de evacuaciones y rescates de la Cruz Roja aumentó a 30 durante la segunda semana de julio, coincidiendo con un incremento de las banderas rojas.
Entre los servicios que se prestan en las playas se incluye la posibilidad de que las personas con disminuciones físicas puedan bañarse gracias a una silla especial y a la ayuda de voluntarios de Cruz Roja. La silla anfibia está construida con materiales muy ligeros y tres ruedas neumáticas que permiten el traslado por las pasarelas y la arena. Los reposabrazos son flotadores que mantienen la silla a flote.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001