Los subsaharianos pretendían ayer regresar de nuevo a la céntrica plaza de Catalunya, donde han dormido al raso desde el pasado mes de mayo. Las fuentes públicas que hay en esa plaza y su proximidad con los comedores sociales les facilitan el acceso a la comida y el aseo, explicó John Okoroma, uno de los portavoces de los inmigrantes. También consideraron la posibilidad de trasladarse al parque de las Tres Xemeneies, también en el Paral.lel, pero al final optaron por pasar la noche delante de la oficina del SAIER.
Desde el desafortunado desalojo, la mayoría de los inmigrantes no había probado bocado, y las posibilidades de obtener alojamiento eran remotas a la vista de la actitud de las administraciones, que se pasaban la pelota de unas a otras. Esta postura fue criticada con dureza por los sindicatos CGT, CC OO y UGT, por la formación Els Verds y SOS Racismo. Esta organización pidió al presidente del Parlament, Joan Rigol, que convoque una reunión entre representantes de la Delegación del Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para 'facilitar la resolución' del conflicto. UGT y CGT han convocado para hoy a todos los partidos y sindicatos para buscar una solución.
El Ayuntamiento, que ordenó el desalojo, atribuyó a la aplicación de la nueva Ley de Extranjería la situación 'perversa' en la que se hallan estos inmigrantes. La alcaldesa accidental, Imma Mayol (Iniciativa per Catalunya-Verds), aseguró que el gobierno municipal se puso en contacto con la Delegación del Gobierno, que no atendió sus demandas y 'se puso a silbar'.
La Delegación del Gobierno respondió ayer que 'no puede inventarse los papeles' para quienes 'no tienen pasaporte y no pueden demostrar su procedencia' y añadió que la expulsión es la 'única salida que hay' para estas personas. 'Nosotros no tenemos albergues para este colectivo', añadió la Delegación del Gobierno. Los sindicatos UGT y CC OO, así como SOS Racismo, también vincularon la suerte de estos subsaharianos a los 'déficit' de la nueva Ley de Extranjería, aunque censuraron la pasividad del resto de administraciones y lamentaron que el Ayuntamiento expulsara a los subsaharianos sin ofrecerles ningún alojamiento. Al consistorio también le llovieron críticas de CiU y del PP. El portavoz de CiU en el Ayuntamiento, Joan Puigdollers, instó al gobierno municipal a dar cobijo a los inmigrantes porque 'están en Barcelona, independientemente de su situación social y laboral'. El portavoz adjunto del PP en el Parlament, Daniel Sirera, pidió al consistorio y a la Generalitat que se hagan cargo de su alojamiento temporal.
Vecino solidario
La polémica expulsión de los subsaharianos de la plaza de Catalunya se ejecutó después de que el Ayuntamiento elaborara un informe sobre las condiciones higienicosanitarias de este espacio público. El documento, datado el 30 de julio, advierte en uno de sus puntos que 'se detecta el servicio de una persona que realiza trabajos de peluquería a un número indeterminado de personas'. Esto, junto a la degradación del césped de la plaza a causa de los orines, motivó la expulsión. El informe, de dos folios, concluye que estos residuos pueden atraer a roedores y a algunos insectos. También alerta que los malos olores 'contribuyen a degradar la salubridad de la zona'.
En medio del desaliento, una nota de esperanza: un vecino de Sants llegó a última hora de la tarde de ayer con una furgoneta cargada de comida y agua.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001