El consejero vasco de Interior, Javier Balza, demostró en la última reunión del Consejo de Policía (el organismo en que se sientan el departamento y los sindicatos policiales) su interés por elevar la moral de los 7.500 agentes de la Ertzaintza. Balza aprobó ese día (el 27 de julio, ocho días antes de la salvaje emboscada a tres ertzainas en Portugalete) la concesión de las seis condecoraciones (reconocimiento de actos de servicio) solicitadas, entre ellas las de Mikel Uribe, el subcomisario asesinado por ETA el 14 de julio. El consejero aseguró con rotundidad en esa reunión ante las centrales: 'Vamos a ganar a ETA'.
El que la banda haya situado de nuevo a la Ertzaintza en su punto de mira ha desmovilizado a buena parte de los agentes, situación que ha aumentado tras la muerte de dos ertzainas en atentado desde marzo.
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Consciente de esta desmovilización de los agentes de base y de la falta de incentivos, Balza ha decidido insuflar una inyección de moral al cuerpo. Una de las primeras decisiones del nuevo Ejecutivo vasco fue conceder al subcomisario Uribe la medalla de reconocimiento a la labor policial en homenaje a su 'entrega profesional' y, de alguna manera, premiar así el compromiso de toda la Ertzaintza en 'la defensa de las libertades'. La medida ha tenido su continuación con la decisión del Consejo de Policía.
El artículo 79 de la Ley de Policía Vasca, de julio de 1992, prevé que 'podrá ser declarado acto de servicio la actuación policial de carácter extraordinario realizada por un funcionario ejerciendo el servicio público en beneficio de un tercero, aun a riesgo de la propia vida, que ponga de manifiesto cualidades excepcionales de entrega, valor, espíritu humanitario o solidaridad social'. Dicho artículo agrega en su apartado segundo que 'la muerte en accidente, o cualquier otra muerte violenta de un funcionario, siempre que sea durante la realización del servicio o en el ejercicio de sus funciones, tendrá la consideración de acto de servicio'.
Además de Uribe fueron condecorados los cuatro ertzainas que resultaron heridos, uno de ellos muy grave, por una bomba trampa colocada por ETA en el barrio de Intxaurrondo (San Sebastián) en noviembre de 2000. También recibió el mismo reconocimiento un agente herido en una pierna en un tiroteo en una gasolinera. El reconocimiento del acto de servicio a Mikel Uribe permitirá a su familia seguir recibiendo el 100% de su sueldo.
Pese a que la declaración de acto de servicio corresponde en exclusiva al consejero de Interior, oído el Consejo de Policía, responsables del equipo de Balza elaboraron informes jurídicos en contra de otorgar algunas de las condecoraciones al entender que se podrían sentar precedentes, según señaló uno de los presentes en la reunión. De hecho, aseguran fuentes sindicales, hasta ahora este tipo de reconocimientos se concedían 'con cuentagotas'. Balza, sin embargo, prefirió darles luz verde para subir la quebrada moral de los agentes vascos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001