La muerte, ayer, del granjero blanco Ralph Fenwick Corbett, de 76 años, tras el ataque a su hacienda en Kuekue (centro de Zimbabue), ha avivado la crisis que enfrenta desde hace 18 meses al Gobierno de Robert Mugabe y a la Unión Comercial de Granjeros, patronal que reúne a los más de 3.000 colonos blancos que controlan las mejores tierras. La muerte de Corbett parece vinculada a los últimos asaltos de los veteranos de guerra, una variopinta fuerza de choque utilizada por Mugabe para amedrentar a sus rivales.
La crisis económica en la que se halla sumido el país -carestía de alimentos, colapso de las exportaciones, falta de divisas y hundimiento de la moneda-, unida a la cercanía de las elecciones presidenciales (marzo), a las que concurre Mugabe en contra de su promesa de retiro, ha llevado al Gobierno a intensificar la ocupación de fincas, que tan buen resultado le dio en junio de 2000 (mayoría absoluta).
Veinte granjeros blancos están detenidos desde el viernes por enfrentarse a palos con los veteranos que trataban de ocupar una hacienda en Chinoyi, al norte, y dos jefes de la seguridad del líder de la oposición, Morgan Tsvangirai, se encuentran en prisión acusados de intento de asesinato. Ambos hechos tienen explicación: Mugabe repite estrategia electoral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001