El impacto es múltiple. Una vivienda completa se ha instalado en un local para el arte conocido como Espacio Abisal y que gestiona un colectivo de creadores que buscan por encima de todo la investigación de procesos. El grupo se ha trasladado recientemente a una zona alejada del circuito artístico (Urazurrutia, 6). Frontera entre el Bilbao antiguo del puente de San Antón y Bilbao La Vieja, esta zona marginal intenta emerger del abandono. La sala es un gran escaparate en el que se invita a vivir y trabajar con los distintos artistas. Un espacio virtual y real, interior y exterior, delimitado por una puerta de acceso: es el proyecto Territorios habitables.
'Es la primera fusión del sector de la programación de nuevas propuestas artísticas experimentales con los ámbitos de la performance y el diseño de la decoración', explican sus promotores.
Es un espacio en el que se mezclan el arte y todo lo habitual para vivir en una casa
Entre ellos, el artista alemán Eike, que en los últimos años vive y trabaja en Budapest, quien entre los pasados días 1 y 5 de agosto llevó su propuesta a Espacio Abisal. 'Ha sido algo realmente nuevo. Vivir en un espacio artístico abierto. Cuando me ofrecieron venir dije que sí por vivir una experiencia nueva, pero realmente no sabía exactamente a qué venía', dice con gran amabilidad.
Porque ¿qué es Territorios habitables para alguien que traspase la puerta de un local que convive en el barrio con edificios desvencijados, hombres apostados en el quicio de un bar y manifestaciones diarias contra un centro de Cáritas en el que han pernoctado toxicómanos hasta su cierre temporal? Se trata de un espacio en el que se entremezclan el arte y todo lo habitual para vivir en una casa. No faltan la bañera, una cocina, una cama, un sofá, el perchero, soportes para guardar los discos compactos y, por supuesto, el ordenador. Y además, una conexión en circuito cerrado con una cámara de vigilancia instalada en el escaparate y enfocada hacia la calle. Por eso, una doble pantalla que refleja un montaje de Eike en el que una mujer escancia sidra en el mismo lugar desde el que se contempla la escena ha captado el paso de la marcha de protesta. El artista destaca esa conjunción entre arte y realidad en el instante en que los manifestantes cruzan por delante de la puerta.
En el trabajo de Eike, el marco que delimita la imagen en movimiento es fundamental. Lo explica junto a la cocina, delante de una imagen en movimiento que muestra a un bailarín, que resulta ser el propio artista. 'El bailarín llena la superficie perfectamente. El contorno de su cuerpo toca cada lado del marco rectangular en todo momento. Según la posición, el cuerpo se expande o contrae dentro del cuadro. La dimensión mezcla de realidad y virtualidad ofrece nuevas perspectivas sorprendentes', señala. El mobilario, la decoración y la iluminación son obra de Recrea2, que crea a partir de material reciclado. Son trabajos exclusivos y de serie limitada. Todo para convertir un espacio vacío en una estancia para artistas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001