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Crónica:FERIA DE VITORIA | LA LIDIA

Orejas de tono menor

La corrida empezó con la concesión de una oreja no merecida a Enrique Ponce. En la faena de ese toro el diestro no ligó una sola tanda de pases. Las cinco series de derechazos, por lo general, estaban trazadas en pases de uno en uno. Todo ello muy aseado, pero sin emoción alguna. Con la oreja en la mano, la tarde empezaba demasiado dulce. En su segundo toro, Enrique Ponce estuvo rayando a más altura, haciendo las veces de enfermero de un toro que se caía. Quiere decirse que sus pases estaban hilvanados con mucho mimo, con mucho cuidado pero sin la tensión que poseen las faenas vibrantes. Los incondicionales de Ponce habrán disfrutado con ese toreo suave, que a veces parece un toreo de filfa y capulí. Como parte positiva hay que señalar dos muletazos en dos tandas, un natural muy templado y dos buenos derechazos. Pero todo ello sin ligar, cosa muy importante a la hora de calibrar si una faena es maciza, vibrante y del toreo del bueno.

Marca / Ponce, Morante, Juli

Toros de José Luis Marca: desiguales de presentación, flojos en general; nobles 3º y 4º, 6º con dificultades. Enrique Ponce: estocada (oreja); -aviso-, pinchazo y estocada tendida (oreja). Morante de la Puebla: pinchazo, estocada tendida y cuatro descabellos (silencio); pinchazo, estocada caída y cuatro descabellos (aplausos). El Juli: estocada (oreja y petición de otra); estocada caída y descabello (ovación). Plaza de Vitoria. 7 de agosto. Tercera de feria. Lleno.

Al menos en lo que atañe a El Juli, en su primer toro, tercero de la tarde, vimos que los pases se ligaban, sobre todo con la mano derecha. Con la mano izquierda en esa faena, El Juli instrumentó dos naturales ligados, y uno muy largo y denso. La otra tanda de naturales esa fue ya de menor tono, puesto que estuvieron trazados de uno en uno, sin cargar la suerte. En la faena de ese toro le dieron una oreja y hubo petición de otra, con bronca al presidente por no concederla. Es verdad que media oreja El Juli la ganó con las banderillas, pero no porque las pusiera bien, que fueron los tres pares ejecutados a toro pasado, sino porque cuando el público ve correr al joven torero y ve que las banderillas quedan prendidas en el toro, ya cree que está rozando la gloria. En el sexto toro, El Juli se encontró con un ejemplar que no le dejó hacer el toreo bueno. Le creó bastantes problemas con un constante cabeceo.

Morante de la Puebla pasó por Vitoria como un espectro alado de un lugar ubicado en la Puebla de la provincia de Sevilla. En ninguno de sus dos toros estuvo presente ese toreo que tanto alaban algunos. En su primero fue todavía más espectro. Y en su segundo algún muletazo a toro pasado, y algún trincherazo, y algo que no se puede definir porque ni tuvo continuidad ni fue completo cuanto poquito quiso hacer o no hacer.

Por otra parte, durante la lidia del quinto toro fue asistido en la enfermería el subalterno de Morante de la Puebla, Silverio Sierra, con herida por asta de toro en triángulo de Scarpa derecho, con dos trayectorias de ocho centímetros de longitud hacia anillo crural y otra de seis centímetros por encima de los músculos abductores. Más varetazo en región glútea derecha. Pronóstico menos grave. Ingresó en clínica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001