¿Por qué los científicos predicen graves problemas para el embrión clónico si éste contiene todos los genes de un humano adulto saludable?
La razón es que en una célula adulta algunos genes están activados y otros reprimidos, según su función. Cuando el núcleo de esta célula adulta se transfiere a un óvulo desposeído previamente de su propio núcleo (así es como se efectúan hasta ahora las clonaciones en mamíferos), ese patrón de actividad genética tiene que reprogramarse para adoptar el patrón típico de un embrión.
Dicha reprogramación es un proceso natural. Las células que en el curso de una vida normal dan lugar a los ovocitos y espermatozoides ejecutan la reprogramación sin problemas porque cuentan con meses o años. Pero el núcleo adulto introducido en el óvulo sólo tiene unos minutos, y por eso el proceso falla muy a menudo. Si el fallo es grande, el embrión se muere, que es lo que sucede la mayoría de las veces. Lo peor es que el fallo sea menor, porque entonces el bebé tiene muchas posibilidades de padecer graves enfermedades: insuficiencias respiratorias, problemas cardiovasculares, daños inmunológicos, malformaciones renales y deficiencias mentales.
Este tipo de clonación se denomina reproductiva y a ella se opone la gran mayoría de la comunidad científica, que, sin embargo, apoya la clonación terapéutica. En ésta, la primera fase, la transferencia del núcleo, es igual. Pero cuando el embrión tiene cinco o seis días se destruye para obtener células madre. Éstas pueden convertirse en células de cualquier tejido y utilizarse para curar enfermedades, como la diabetes o el Parkinson.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de agosto de 2001