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El principal condenado por la venta fraudulenta de Intelhorce ingresa en prisión

Giovanni Orefici, condenado a 17 años de cárcel por la venta fraudulenta y posterior descapitalización de Intelhorce, ya está en prisión. Tras permanecer casi cuatro meses en busca y captura, el empresario se presentó el martes ante la prefectura de la localidad italiana de Massa, que dispuso su traslado inmediato al centro penitenciario del municipio. Allí espera ahora que la justicia de su país decida sobre su extradición a España, donde está condenado por delitos de estafa, falsedad y contra la Hacienda Pública por haber desviado más de 4.000 millones de la textil malagueña después de comprarla al Estado en condiciones ventajosas.

La Audiencia Provincial de Málaga decretó su busca y captura el pasado 27 de abril. Ese día estaba citado para escuchar la sentencia de 700 páginas en la que, además de imponerle una pena de privación de libertad, se le condenaba a pagar una multa de 220 millones. Pero no apareció, por lo que el alto tribunal ordenó su detención.

En UGT, el sindicato cuya denuncia desembocó en el caso más largo de la historia judicial malagueña, la noticia fue acogida con satisfacción. Su secretario provincial, Esteban Delgado, manifestó su esperanza de que 'se haga justicia y Orefici pague por haber llevado una empresa a la ruina y a muchos trabajadores al paro'. Para la familia del empresario italiano, su entrega es una prueba del 'interés de colaborar con la justicia', según recoge la agencia Efe. Orefici ya estuvo en la cárcel durante dos años y medio por el caso Intelhorce. Incluso ganó una demanda porque su prisión preventiva se prolongó más de lo debido y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó al Estado español a pagarle una indemnización de dos millones. En 1997 se le concedió la libertad provisional, que violó al no comparecer el 27 de abril.

Su condena fue la más alta del caso Intelhorce, aunque apenas supuso la mitad de los 33 años de cárcel que solicitaba la Fiscalía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de agosto de 2001