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OPINIÓN DEL LECTOR

Degradación de las Ramblas

Tiene mucha razón el señor Sagarra cuando describe con negras tintas la situación de degradación en que se encuentran las Ramblas, otrora la arteria ciudadadana más hermosa y prestigiosa de nuestra ciudad. Violencia, suciedad, un comercio de sexo que ha entrado en la dimensión de lo absolutamente deleznable con la inclusión de menores. Me niego a creer que no se pueda hacer algo y que haya que seguir contemplando la agonía de las Ramblas. Llegará el día en que la situación se volverá irreversible y habremos perdido un elemento único e identidificador de la ciudad. Creo que no hay otra prioridad como la de devolver su dignidad a las Ramblas.

Me parece bastante exagerada la visión negativa de la situación en las Ramblas que brindaba Joan de Sagarra en su crónica del pasado jueves. Las Ramblas no son más canallas que antes, simplemente lo son de otra manera. No podemos pretender que las Ramblas permanezcan ajenas a los cambios y sería quitarles lo que es su propia esencia, su encanto, que es ser reflejo de la gente y la sociedad de su tiempo, querer que se conviertan en una especie de fotografía en sepia, una estampa de un tiempo detenido, por mucho que admirásemos o amásemos aquel tiempo ido. Creo que es algo un tanto egoísta considerar que las Ramblas estarían mejor permaneciendo como las amamos. Las Ramblas no son un museo. Ni el álbum de recuerdos particular de nadie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001