De verdad, señores políticos, intelectuales y gestores de este país de Jauja, ¿no tienen nada mejor que hacer que montarnos este guiñol que nos han ofrecido en torno al susodicho Fòrum 2004? Porque a mí se me ocurren muchas maneras de ocuparles el tiempo si es que se aburren y quieren dedicarse a montar y desmontar la misma cosa cuatro veces mientras se tiran los trastos por la cabeza. Si con ese espíritu fraticida, intrigante y acuchillador nos tienen que montar un evento internacional de relieve e ilusionarnos al personal vamos dados. Un evento además sobre la paz, si es que tiene bemoles.
Hay mucho dinero en juego (dinero que ponemos nosotros, por cierto, no sé si se acuerdan de ese pequeño detalle) para que se pongan ustedes a defender sus chiringuitos y capillitas. Señor Duran, no nos tome el pelo, que se le ve el plumero. Señor Clos, intente ser claro y firme, y entusiásmese un poco, hombre. Señor Pujol, déjese de esa yenka de ahora me va el Fòrum, ahora no me va. Señor Maragall, ¿dónde está usted? ¿No era idea suya? Señor Caminal, en vaya lío nos ha dejado con sus curiosos escrúpulos.
Yo soy de los que creen en el Fòrum, en que un acontecimiento así puede servir para infundir algo de chispa a esta ciudad que pierde el paso y para ofrecer un contexto de reflexión a muchas de las problemáticas que nos afectan en este principio de siglo. Por favor, no me hagan perder la fe en el Fòrum. Háganlo bien y no destrocen una oportunidad que no es suya, sino de todos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001