Debió de echar una buena bronca a los suyos en el vestuario Vicente del Bosque, porque apareció ante la prensa con el rostro congestionado. Fue breve y lapidario con sus jugadores, a los que señaló como responsables de la derrota en un encuentro en el que no hicieron el necesario derroche de energía: "Es cierto que nosotros no hemos jugado bien. No hemos tenido continuidad. Nos has faltado elaboración en el juego y eso ha propiciado un ritmo muy lento. Los partidos no se ganan andando, y nos ha faltado esa actividad que se necesita para ganar. No quiero decir que hayamos estado más cansados por los partidos internacionales, porque hubo jugadores que sin jugarlos tampoco han estado bien".
Los nuevos -y lujosos- vestuarios del Madrid se inauguraron en un clima de frustración. Del Bosque prosiguió señalando el camino hacia el próximo objetivo, el encuentro ante el Roma en el estadio Olímpico, el próximo martes: "Ahora hay que reflexionar. No podemos conformarnos con decir que queda mucha Liga. Debemos poner soluciones cuanto antes, no podemos mirar hacia otro lado, pero ahora sólo pensamos ya en el partido ante el Roma".
Joaquín Peiró, técnico del Málaga, se presentó con los ojos rojos tras dos horas de intenso trajín en el banquillo. "Creí que nos llevábamos los tres puntos", confesó; "por eso metí a Canabal en el segundo tiempo. No es que haya visto vulnerable al Madrid, pero pienso que pudimos ganar".
Peiró dijo que el suyo había sido un planteamiento "valiente y arriesgado" puesto que había formado un equipo que renunciaba a defenderse atrás en el Bernabéu. "Fue arriesgado porque hacer una alineación con Sandro y Zárate, dos jugadores livianos, en un estadio como este, en cierta forma implica riesgos. Pero han hecho un excelente trabajo junto con todos los demás. Marcelo [Romero] ha marcado muy bien a Zidane y no hemos dado patadas para frenar a nadie".
El control de Zidane, un jugador clave en la dirección del juego del Madrid, se programó con cuidado desde la pizarra del Málaga. Según Peiró y Ariel Zárate, el marcaje en la zona de salida del Madrid recayó sobre Romero en primer lugar y otros cuatro compañeros en segundo término: el propio Zárate, Sandro y los delanteros Dely Valdés y Darío Silva.
"Creo que el resultado ha sido justo", opinó Peiró. "Hemos jugado bien la pelota, pero ellos también han tenido mucho la posesión del balón y podían haber marcado más goles. Hoy pudimos controlar a Raúl pero es un jugador con condiciones de resolver en cualquier momento, aunque le marques bien. Una vez le coges pero es imposible de frenar siempre.Hoy jugó bien pero no pudo concretar las dos ocasiones que tuvo".
El Ratón Zárate destacó el mérito que tuvo el Málaga para impedir que el Madrid desarrollara su juego. "A ellos les costó mucho enlazar jugadas colectivas", valoró; "y eso fue gracias al trabajo que hicimos para taparles todas las salidas. Desde Hierro, al que obstruyeron Dely y Darío, hasta Makelele y Flavio, a los que tapamos junto con Sandro. Así a Zidane le costó mucho entrar en juego porque a sus compañeros les costaba encontrarle para pasarle el balón".
Peiró explicó la operación por analogía: "Al Madrid le cortamos el manantial, no le dejamos espacios para hacer su juego, y así es difícil elaborar jugadas de varios toques".
Makelele, uno de los damnificados por el despliegue defensivo del Málaga, fue crítico con su propio equipo: "Para ganar no se puede volcar el juego sobre las bandas sólamente. Para ganar hay que jugar con los delanteros, con Raúl y Zidane, y si ellos no entran en juego es difícil ganar partidos". El francés consideró que "por perder cinco puntos de seis no pasa nada" y, como Del Bosque, pasó a concentrarse en el próximo compromiso. "Tenemos tres días para preparar el partido contra la Roma", dijo. "El vestuario está muy abatido porque dejamos tres puntos en casa, pero no pasa nada si conseguimos un buen resultado en Roma. Es normal que se enfade Del Bosque porque jugamos muy mal. Creo que el Málaga jugó muy bien, tiene mérito. Jugaron muy juntos y no nos dejaron espacios".
Raúl, el segundo capitán, también fue implacable en su juicio pero también pidió calma: "Jugamos mal, por debajo de las expectativas normales. Pero es el segundo partido de Liga y queda mucho. Ahora debemos pensar en el Roma".
Dicharachero, Darío Silva bromeó con la polémica creada por quienes consideran que hay que proteger a los jugadores creativos, como Zidane. "¡A mí nadie me protege! ¡Me sentí desprotegido!", clamó entre risas cuando le pidieron que opinara al respecto, tras el partido. Mientras, el susodicho, Zinedine Zidane, se escabulló rápido y con mala cara para evitar los micrófonos. No podía ocultar su preocupación.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001