El líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, se mostró ayer dispuesto a correr 'riesgos' y a apoyar la comisión política negociadora al más alto nivel entre los Gobiernos central y vasco para completar el Estatuto anunciada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe. Eso sí, 'con la condición inapelable de que el PNV renuncie al independentismo' y demuestre 'lealtad' con el marco estatutario y la Constitución. Ante el debate sobre pacificación, el segundo asunto que centrará la actividad parlamentaria vasca, dijo que la piedra angular debe ser recuperar la unidad democrática.
En su primera intervención pública tras más de dos meses de silencio, rodeado de parte de su ejecutiva en la casa del pueblo (sede socialista) de Gallarta (Vizcaya), Redondo marcó de nuevo distancias con la estrategia del PP vasco y enseñó algunas de las cartas que los socialistas llevarán a los plenos anunciados por el lehendakari en su discurso de investidura, sobre desarrollo estatutario y pacificación. Algo que conocerá de primera mano Ibarretxe de boca del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en una reunión que se celebrará en los próximos días en Ajuria Enea.
Sobre el traspaso de las 37 competencias que aún quedan por negociar con la Administración central para el desarrollo completo del Estatuto de Gernika, se mostró dispuesto a 'correr riesgos' y a explorar 'soluciones imaginativas' si de esa manera el PNV cierra definitivamente sus ansias autodeterministas y 'renuncia a la independencia'. Es decir, si el nacionalismo democrático abraza el actual marco estatutario y se compromete con la Constitución, algo que el PSE viene exigiendo al partido de Xabier Arzalluz desde que se firmó el Pacto de Lizarra, en septiembre de 1998. O en otras palabras, si los nacionalistas rechazan utilizar el posible fracaso de ese proceso negociador como coartada para activar una vía a plazos hacia la autodeterminación, como sospecha el PP.
Con todo, los socialistas vascos consideran que este tipo de 'comisiones al más alto nivel' están fuera del ordenamiento político, son 'excepcionales' y 'provocan peligros en la estabilidad institucional de España' y cierto 'efecto llamada peligroso' para el resto de las comunidades autónomas. '¿Por qué va a ser diferente Ibarretxe al señor Chaves o a Pujol o a Touriño cuando gane las elecciones gallegas?', se preguntó Redondo. El líder socialista descalificó a determinados dirigentes nacionalistas por su 'sinvergonzonería' a la hora de hacer política. En concreto, utilizó este calificativo para referirse al portavoz peneuvista, Joseba Egibar, quien en plena etapa de Lizarra daba por muerto el Estatuto, y el viernes animaba a defenderlo 'como un solo hombre' ante lo que los nacionalistas consideran una ofensiva del PP contra la base legal del autogobierno vasco.
Ante el debate sobre pacificación, Redondo pidió al PNV que se sume a los que defienden que a ETA es posible vencerla y que, por el contrario, es imposible saciarla ni con la independencia, porque sólo busca el ejercicio del poder. El PSE rechazó también la oferta del PP de presentar listas conjuntas en los comicios municipales y dijo que no es un problema de siglas, sino del 'sistema democrático', al tiempo que pidió al PNV que rompa con Batasuna en los consistorios. Durante su discurso en Gallarta, Redondo colmó en parte las expectativas creadas ante su prolongado silencio, pese a que incluso algún periódico anunció este verano su retirada de la política. Y avanzó que antes de arrojar la toalla, tienen que 'irse otros personajes', como Fraga o Arzalluz, al que acusó de 'estar haciendo un daño terrible a la vida política y social' vasca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001