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Reportaje:

Vuelve el rey del pop

Marlon Brando, Elizabeth Taylor y una larga lista de estrellas arropan a Michael Jackson en su reaparición

Michael Jackson ha vuelto. El rey del pop reivindicó el viernes su título con una multitudinaria fiesta-concierto en el Madison Square Garden neoyorquino, en la que cantó, bailó y, sobre todo, recibió el homenaje de una constelación de estrellas absolutamente inusual: actores y músicos como Marlon Brando, Britney Spears, Ray Charles, Quincy Jones, Liza Minelli, Kenny Rogers, Liz Taylor; millonarios como Donald Trump y modelos como Naomi Campbell subieron al escenario para acompañar al rey.

Los últimos años no han sido fáciles para Michael Jackson. Su álbum HIStory obtuvo ventas mediocres y la gira de promoción tuvo que ser interrumpida, mientras el cantante lidiaba con una acusación de pederastia que acabó solventándose al margen de los tribunales con el pago de una suma multimillonaria a los padres del niño supuestamente relacionado con Jackson. Antes del arreglo extrajudicial, el cantante fue obligado a someterse a una serie de exámenes -entre ellos, un reconocimiento de sus genitales- que supusieron, según él, 'la mayor humillación' de su vida. Después, el rey del pop prefirió ocultarse una temporada.

Su retorno se ha vertebrado en torno al 30º aniversario de su carrera, iniciada como vocalista infantil del grupo familiar The Jackson Five. El concierto del Madison fue presentado casi como una fiesta de cumpleaños, ya que el nuevo disco, Invincible, no estará en los comercios hasta el mes de que viene. La organización fue problemática. Germaine, uno de los hermanos Jackson, estuvo a punto de no asistir porque se declaró 'escandalizado' por los precios de las entradas (desde 45 dólares las más baratas, unas 8.000 pesetas, hasta 2.500 las más caras, unas 450.000 pesetas); Britney Spears también dudó hasta el último momento porque temía que su participación en el acto eclipsara las actuaciones que ofrece estos días en Nueva York.

Al final, sin embargo, no se echó en falta a nadie; si acaso, un poco de organización: la primera parte del concierto, grabado para la televisión, tuvo que ser constantemente interrumpida para resolver fallos de sonido. Pese a los fallos y los precios astronómicos, hubo momentos extraordinarios. El primero, la interpretación de Startin' something por parte de Whitney Houston (que asombró por su extrema delgadez) y los cantantes de R

Jackson hizo dos con Britney Spears

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001