El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, de 47 años, defiende hoy la continuidad de su régimen autoritario en unas elecciones que, según la oposición, han sido ya falsificadas de antemano en beneficio del político que desde 1994 rige los destinos de este país postsoviético. La oposición ha anunciado que no reconocerá la victoria de Lukashenko, ha convocado para hoy un mitin nocturno en Minsk y prepara una campaña como la que provocó la caída de Milosevic en Yugoslavia.
Inspirándose en los acontecimientos que culminaron con la caída de Milosevic en Yugoslavia, una organización juvenil denominada Zubr (El Bisonte) ha organizado una marcha en la capital, que debe concluir con un acto de protesta esta noche y mañana junto al palacio del presidente. Hasta ahora, la capacidad de convocatoria de la oposición ha sido más bien escasa, pero Aleksandr Otroshchenkov, portavoz de Zubr, aseguraba ayer que tiene 5.000 personas dispuestas a la resistencia pacífica y preparadas para 'lo peor'.
Vladimir Goncharik, el principal contrincante del presidente en los comicios de hoy, acusó ayer a Lukashenko de organizar una amplia campaña de fraude, que incluye la sustitución de papeletas, amenazas al electorado, el abuso de los recursos administrativos y la calumnia y descrédito de los adversarios. Goncharik, un líder sindical de 61 años, tiene el apoyo de un nutrido grupo de políticos, desde liberales a comunistas, pasando por socialdemócratas y nacionalistas.
Una constitución a medida
En 1994, el actual presidente desafió en las urnas a la vieja élite comunista y a los nacionalistas y obtuvo el apoyo de más de un 80% del electorado con un programa a favor de la unión con Rusia y la lucha contra la corrupción. Lukashenko ha gobernado a su antojo desde 1996, cuando celebró un referéndum que le permitió disolver el Parlamento y aprobar una constitución a su medida.
'Lukashenko no puede ganar sin fraude', manifestó ayer Goncharik, quien negó toda relación con unas octavillas que le presentan como un instigador a la violencia.
La acusación de fraude electoral contra Lukashenko se basa en la votación anticipada. Cumpliendo órdenes de los órganos centrales del poder, las grandes empresas, las universidades, las explotaciones agrícolas han obligado a votar anticipadamente a los trabajadores, estudiantes y campesinos desde el pasado 4 de septiembre, según denunció ayer Goncharik y según han denunciado también observadores independientes bielorrusos. El fin de esta campaña masiva para que la gente votara anticipadamente ha sido, según estos medios, asegurar el fraude, ya que las urnas han estado fuera del control de los observadores durante cinco noches.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001