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Entrevista:COLIN POWELL | SECRETARIO DE ESTADO NORTEAMERICANO

'Tendré más presencia, pero no me agobien'

La semana pasada, Colin Powell recibió a la revista Time en su despacho para hablar de su trabajo y su puesto al lado de Bush.Éste es un extracto de la entrevista.

Pregunta. ¿Qué ha sido lo más frustrante de su gestión?

Respuesta. A veces, me irrita tener que explicar que Estados Unidos no es unilateralista. No se puede ser unilateralista. El mundo es demasiado complicado. En cualquier Gobierno existen muchas voces distintas. Aunque la única a la que verdaderamente presto atención es a la del presidente George W. Bush. Nos conocemos desde hace muchos años. Nos llevamos muy bien. Tenemos nuestras pequeñas discrepancias y, a veces, serios desacuerdos.

P. ¿Se siente en ocasiones como una voz aislada?

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R. Quizá hay diferencias de matiz. Pero solemos ponernos de acuerdo. Yo soy lo que soy. Si eso, a veces, me hace discrepar de otros, qué se le va a hacer; que la gente escriba lo que quiera.

P. ¿Tiene su propio programa como secretario de Estado?

R. Me gustaría ver cómo se fortalecen nuestras alianzas. Me gustaría ver la ampliación de la OTAN. Me gustaría desarrollar una sólida relación con China. Y también hallar una solución para Oriente Próximo y el Golfo Pérsico. Mis colegas en los Gobiernos anteriores se dedicaron a ello en cuerpo y alma, y les reconozco todo su mérito. Pero no lograron resultados.

P. ¿Cree que es mejor comprometerse por completo, aunque se fracase, que dar la impresión de que no se está haciendo el esfuerzo?

R. El fracaso siempre es el fracaso.

P. ¿Dónde está Colin Powell?

R. Este otoño voy a tener más ocasiones de pronunciar discursos. He aparecido en la prensa dos o tres veces al día, hablando de las cosas más variadas. Así que, por favor, no me agobien.

P. Dicen que no le pueden despedir, ¿pero dimitiría?

R. En estos siete meses no he visto ninguna situación en la que no me haya sentido capaz de trabajar en el Gobierno. Creo que tengo una buena reputación a la hora de resolver problemas. No soy un general que suela decir: 'Es una orden'. Me parece que no lo he hecho jamás, en 35 años de servicio. Si no me queda más remedio, soy muy capaz de despedir a quien sea. Pero siempre me parece mucho mejor intentar resolver las cosas, no crear problemas nuevos para mis superiores.

© Time.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de septiembre de 2001